El juicio contra Meta por enganchar a menores en Instagram y Facebook ha arrancado en Oakland. Una coalición de 29 estados acusa a Meta de diseñar plataformas adictivas y de recopilar datos de niños sin permiso paterno. El caso, el primero en atacar el diseño y no el contenido, podría costarle a la compañía decenas o cientos de miles de millones de dólares.
Qué dice la acusación contra Meta
La fiscal adjunta de California, Megan O'Neill, abrió el caso ante la jueza federal Yvonne Gonzalez Rogers. Resumió el negocio de Meta en cuatro palabras: enganchar, retener, extraer y ocultar. Para la acusación, Instagram y Facebook se diseñaron para maximizar el tiempo de uso de los adolescentes.
Las herramientas citadas son conocidas: desplazamiento infinito, filtros fotográficos y el botón de 'me gusta'. La demanda también acusa a Meta de vulnerar la COPPA, la ley federal de privacidad infantil de Estados Unidos, al recopilar datos de menores de 13 años sin consentimiento paterno.
La estrategia de la fiscalía se apoya en documentos internos. O'Neill citó un correo de 2016 que situaba como objetivo global de Instagram el 'tiempo empleado por adolescentes'. También mencionó un estudio titulado Long Term Retention: The Young Ones Are The Best Ones, sobre preadolescentes de 10 a 12 años. Concluía que cuanto antes empieza alguien en la plataforma, más probable es que se quede y genere ingresos.
El abogado de Meta, Paul Schmidt, respondió que los fiscales han seleccionado documentos y declaraciones de forma interesada. Defendió que lleva años hablando de los riesgos de las redes y que se los toma en serio. Según su versión, la demanda critica el modo en que Meta comunicó sus mejoras, no la existencia de protección para los menores.
El primer juicio que ataca el diseño, no el contenido
Hasta ahora las tecnológicas se escudaban en la Primera Enmienda y en la Sección 230, que exime a las plataformas de la responsabilidad por lo que publican sus usuarios. Este caso, en cambio, no ataca el contenido, sino el diseño. La acusación sostiene que Instagram y Facebook se construyeron para mantener a los menores haciendo scroll, y que ese diseño elevó los ingresos dañando su salud mental.
El proceso no juzga lo que se publica, sino cómo se diseñaron las plataformas para retener a los menores.
Antes del juicio, la jueza Gonzalez Rogers rechazó el intento de Meta de impedir que declarara el ingeniero Arturo Béjar. Béjar trabajó ocho años en seguridad de producto. Según su testimonio, los estudios internos medían con qué frecuencia los usuarios jóvenes reportaban acoso, autolesiones o violencia. Esos datos nunca salieron a la luz: la empresa publicaba métricas que generaban una 'falsa impresión de seguridad'.
En una encuesta interna a más de 200.000 usuarios, según Béjar, los más jóvenes reportaron tasas más altas en casi todos los problemas. Añadió que entre 2019 y 2021 Meta usaba el eufemismo 'uso problemático' en lugar de 'adicción'. Su declaración continúa este miércoles.
Qué puede cambiar para las redes sociales en Europa y en España
Meta ya ha perdido dos casos este año. En marzo, un jurado de Los Ángeles le impuso seis millones de dólares por daños a una joven que usó las redes compulsivamente desde niña. En Nuevo México, un juez ordenó pagar 567 millones y aplicar nuevas medidas. El caso de Oakland mueve cifras superiores: si Meta pierde, las sanciones podrían alcanzar cientos de miles de millones, con apelaciones.
Fuera del tribunal, la escena fue dura. Padres de menores fallecidos sostenían fotografías de sus hijos. Mary Rodee, madre de Riley Basford, un chico de 15 años que se suicidó tras sufrir chantaje sexual en Facebook Messenger, lo resumió así: 'No es solo una pancarta; cada nombre que escribí es una promesa de que estos niños nunca serán olvidados'.
El debate de fondo es si las plataformas pueden tratar el diseño adictivo como una simple decisión de producto. En la Unión Europea, el reglamento de servicios digitales ya obliga a las grandes plataformas a evaluar los riesgos de sus algoritmos, también para menores. Este juicio puede acelerar esa lectura regulatoria y consolida la idea de que el diseño es responsabilidad de la empresa. Lo que decida un tribunal federal de California no cambia la legislación española, pero crea un precedente que Bruselas y los reguladores observan de cerca. El juicio durará unas seis semanas; Mark Zuckerberg podría declarar. Los testimonios de Arturo Béjar pueden marcar el relato del proceso.
📌 En claves: lo que debes saber
- Qué ha pasado: Arrancó en Oakland el juicio de 29 estados contra Meta por diseñar Instagram y Facebook para enganchar a menores.
- Por qué te importa: Las plataformas usadas a diario en España vuelven a estar bajo lupa por su impacto en la salud mental de los jóvenes.
- A quién afecta: A los menores que usan Instagram y Facebook, y a las familias que exigen responsabilidad por el diseño de las apps.
- Hacia dónde vamos: El proceso durará unas seis semanas; si Meta pierde, las multas podrían superar los cientos de miles de millones de dólares.



