Si tu casa se ha quedado pequeña pero no quieres renunciar a su carácter original, esta historia te interesa. Una vivienda antigua ha logrado sumar 55 metros cuadrados útiles sin tocar su fachada ni perder su esencia. La clave está en una reforma inteligente que transforma un salón de doble altura en dos nuevas habitaciones.
Según recoge la revista ELLE Decor, la diseñadora de interiores Claire Thompson se enfrentó al reto de actualizar una casa que, tras dos décadas, pedía a gritos un cambio. La familia propietaria quería un espacio más funcional para tres hijos pequeños, pero sin borrar la arquitectura clásica que tanto les gustaba.
Ganar metros sin obras exteriores: el truco de la doble altura
La solución, sorprendentemente sencilla sobre el papel, fue la que más metros aportó. En lugar de mantener el salón de doble altura, el estudio optó por aprovechar ese volumen aéreo. Sobre la zona de estar se creó una nueva planta destinada a los niños, con una sala de juegos y un dormitorio con literas. La operación sumó 55 metros cuadrados sin añadir un solo ladrillo a la fachada.
El truco, como explica la propia interiorista, no solo ganó superficie útil. También cambió la escala de los espacios, haciéndolos más acogedores y adaptados al día a día. “Querían una casa sofisticada y moderna, pero también cálida, cómoda y práctica para la vida familiar”, señala Thompson. Y ese equilibrio fue el objetivo de cada decisión.
La doble altura puede ser un lujo visual, pero cuando faltan metros, convertirla en una planta extra es la jugada más rentable.
Eso sí, para que funcione, el techo debe tener al menos 4,5 metros de altura. En pisos estándar no es viable, pero en muchas viviendas unifamiliares o áticos con techos altos, es una opción que multiplica el espacio sin necesidad de pedir licencias de ampliación.
Materiales que suman (y no restan) sensación de espacio
Ganar metros no basta si luego los ambientes se sienten fríos o demasiado modernos para el gusto clásico. Aquí la otra pata de la reforma fue una paleta de materiales que aporta calidez y amplitud visual. La piedra natural, la madera de roble blanco y los revestimientos texturizados se convirtieron en los grandes aliados para conseguir un interior depurado pero hogareño.
El mármol, por ejemplo, se utilizó con cabeza. No se repitió la misma variedad por toda la casa. En la cocina se eligió Calacatta Viola, la chimenea se revistió con Breccia Capraia y el baño principal apostó por Calacatta Vagli. Tres tonos distintos que refuerzan cada estancia sin romper la coherencia. Mientras, el roble blanco suavizó la escalera y la planta superior, y los tejidos de gran riqueza táctil evitaron que las líneas limpias del mobiliario resultaran frías.
Ojo con este detalle: los acabados mates y las texturas son quienes de verdad ensanchan la percepción del espacio. Un suelo de gran formato en tono claro unifica la planta baja y hace que todo parezca más grande de lo que es.
¿Se puede copiar esta reforma en tu casa?
La idea es trasladable siempre que cumplas un requisito claro: tener altura libre para crear una nueva planta. No hace falta que el salón sea de doble altura; un altillo en un dormitorio o una entreplanta sobre la cocina también suman metros muy valiosos. El límite lo marcan la normativa municipal y la estructura existente, así que antes de lanzarte, consulta con un arquitecto.
En este caso, los propietarios no solo celebraron los 55 metros de más. Sobre todo, valoraron que el interior se adaptara por fin a su manera de vivir, sin perder el alma clásica que tanto les gustaba. La reforma duró unos meses y el presupuesto, aunque no se ha hecho público, se ajustó a un trabajo de redistribución interior, sin tocar envolvente. Una muestra de que, a veces, la mejor ampliación no es la que se ve desde fuera, sino la que se siente al entrar.
Un último dato para los escépticos: según los cálculos del estudio, el coste por metro cuadrado ganado fue bastante inferior al de una ampliación tradicional, porque no hubo que mover muros de carga ni pedir licencias de obra mayor. Eso sí, cada caso es un mundo y las alturas generosas no abundan, pero si tu casa las tiene, aprovecharlas es casi un deber.
🏠 Las llaves de la noticia
- 🔑 Qué te importa: Puedes ganar hasta 55 m² en casa sin tocar la fachada ni perder el estilo original.
- 💡 Por qué te importa: Porque una reforma bien pensada añade metros y calidad de vida sin necesidad de costosas ampliaciones exteriores.
- 📊 Apunta estas cifras: 55 m² ganados con una entreplanta; altura mínima recomendable de 4,5 metros; y un coste por m² inferior al de una obra mayor tradicional.



