Bad Bunny ha sido el artista más escuchado del mundo en Spotify durante tres años consecutivos. Ha llenado estadios en medio mundo y ha convertido el reguetón en un género con ambición artística, no en un producto desechable. Desde que irrumpió en 2018 con X 100PRE, ha publicado una decena de proyectos que transitan del trap crudo a la balada desnuda y la electrónica, sin perder su acento caribeño.
3YHLQMDLG (2020)
Publicado el 29 de febrero de 2020, YHLQMDLG —siglas de «Yo Hago Lo Que Me Da La Gana»— es el disco con el que Bad Bunny dejó de ser una estrella latina para convertirse en un fenómeno global. Su debut en el número 2 del Billboard 200, con 179.000 unidades equivalentes y 201,4 millones de reproducciones en su primera semana, lo convirtió en el álbum íntegramente en español mejor posicionado en la historia de esa lista, récord que solo él mismo superaría meses después. Fue también el disco más escuchado del mundo en Spotify en 2020, con más de 3.300 millones de streams, y acumuló 70 semanas en el número 1 del Top Latin Albums, superando el registro histórico de Gloria Estefan. En 2021 le valió el Grammy al mejor álbum latino pop o urbano, y en 2025 Billboard lo coronó como el mejor álbum latino del siglo XXI.
Creativamente, el disco es una carta de amor al perreo y al reguetón de raíz, un homenaje a las marquesinas —las fiestas de garaje de Puerto Rico— que recorre veinte canciones sin apenas respiro. Tainy y DJ Orma construyen en «Safaera», con Jowell y Randy y Ñengo Flow, una pieza collage que salta entre ritmos y cita desde Missy Elliott hasta el reguetón de los 2000, mientras «Yo Perreo Sola» convierte el baile en declaración de autonomía femenina. El álbum alterna himnos de fiesta con la melancolía de «Si Veo a Tu Mamá» o «Ignorantes» con Sech, y junta a leyendas como Daddy Yankee con nombres entonces emergentes como Mora y Yaviah. Se grabó en seis meses, con la última canción entregada 36 horas antes del lanzamiento, y esa urgencia se nota: es el retrato más completo de la personalidad camaleónica de Bad Bunny, a medio camino entre el trap, el pop y el reguetón más crudo.
