Vale, ya sé que ahora mismo sudas hasta echado en el sofá. Pero la hidratación no es solo beber agua: con lo que metes en el carro de la compra también puedes combatir el calor sin darte cuenta. Y no, no hablo de cervezas ni de helados.
Rocío Práxedes dietista-nutricionista de la Unidad de Obesidad del Hospital Quirónsalud Valencia nos cuenta cuáles son los alimentos que de verdad hidratan (y los que no, por mucho que apetezcan). Toma nota, que la nevera se convierte en tu mejor amiga.
Las frutas y verduras que sí hidratan (y las que parecen pero no)
Empecemos por lo obvio: frutas y verduras frescas. La razón es sencilla: casi el 90% de su peso es agua. Pero además llevan potasio y otros minerales que reponen todo lo que pierdes sudando. La experta lo resume así: 'Las de temporada están más sabrosas, se comen en crudo sin complicaciones y resultan especialmente apetecibles'.
En la lista de honor: sandía, melón, melocotón y ciruela. Todas rozan el sobresaliente en hidratación. Del lado de las verduras, el pepino es el rey (96% de agua), seguido del tomate, el calabacín y la lechuga. Básicamente, una ensalada de tomate y pepino te hidrata más que un vaso de agua. Y sabe mejor.
Pero ojo: no todas las frutas veraniegas son igual de eficaces. El plátano, por ejemplo, tiene mucha fama pero solo un 75% de agua. No es malo, pero no te engañes: no va a sacarte la sed.
Los errores que te hacen perder agua cuando más la necesitas
Aunque apetezca, la cerveza no hidrata: el alcohol aumenta la pérdida de líquidos por la orina.
Aquí empieza lo bueno: lo que haces mal sin saberlo. Práxedes alerta de los refrescos, tés industriales y bebidas energéticas: mucha azúcar y poca ayuda real. La cerveza es otro falso amigo: por muy fría que esté, el alcohol acelera la orina y te deshidrata más rápido. Los helados y sorbetes también cuelan: su carga de azúcar y grasa los convierte en un apaño muy poco recomendable.
El error más común, según la experta, es confiar solo en los alimentos y beber muy poca agua. 'Ningún alimento sustituye al agua, sino que la complementa', insiste. Así que la botella, siempre a mano.
La nutricionista de Quirónsalud te da las claves definitivas
Más allá de la fruta y la verdura, hay otras opciones que salvan la merienda. Las infusiones frías sin azúcar suman líquido sin calorías extra, y el agua aromatizada con limón, hierbabuena o pepino convierte el gesto de beber en algo casi gourmet. Los gazpachos y las sopas frías sin exceso de sal también puntúan alto: el salmorejo ligero o el ajoblanco son una bomba de hidratación con fundamento.
Si te apetece un lácteo, los fermentados naturales como el kéfir o el yogur natural sin azúcar también entran en juego. Y por supuesto, no te olvides de los vasos de agua durante el día: la recomendación es sencilla pero letal si la ignoras.
💡 El truco del almendruco
Tiempo total: 0 minutos de preparación. Nivel de dificultad: mínimo. El truco: ten siempre en la nevera una sandía troceada y un tupper con pepino en rodajas. Así, cuando el calor apriete, la merienda hidratante te espera sin excusas.



