Si hay una ensalada que grita verano, es la caprese de sandía. No solo por lo refrescante que resulta, sino porque se prepara en un suspiro con solo cinco ingredientes principales y sin pasar calor en la cocina. Es la receta perfecta para esas noches bochornosas de agosto en las que solo apetece algo ligero, dulce y salado al mismo tiempo. La idea es tan sencilla como brillante: en lugar de clásico tomate usamos sandía bien fría, jugosa y con un punto dulzón que enamora al mezclarse con la mozzarella fresca y el aroma de la albahaca.
La ensalada caprese de sandía es la reinvención veraniega de un clásico italiano que ha conquistado las redes sociales y las mesas de medio mundo. Y con razón, porque apenas mancha un cuchillo y un plato, y el resultado es de foto obligatoria. Los americanos de Tasting Table le han dado su toque personal añadiendo menta fresca y una reducción de vinagre balsámico que lo remata de maravilla. Aquí te cuento cómo prepararla paso a paso, con todos los trucos para que te quede igual que en sus fotos.

Ingredientes
Para esta receta solo necesitas cinco protagonistas (y tres básicos de despensa que seguro tienes a mano). Las cantidades son orientativas porque puedes ajustar la proporción al gusto: poner más mozzarella si te gusta cremosa, o más sandía para que resalten esos matices tropicales.
- 200 g de mozzarella fresca (mejor si es de búfala, pero la de vaca también funciona).
- 300 g de sandía (ya pesada sin corteza), cortada en rodajas finas.
- Un puñado de hojas de albahaca fresca.
- Unas ramitas de menta fresca (opcional, pero el contraste con la menta es top).
- 100 ml de vinagre balsámico de Módena (para hacer la reducción).
- Aceite de oliva virgen extra, sal y pimienta negra al gusto (estos tres no los contamos como ingredientes porque son imprescindibles en cualquier cocina).
Cómo preparar la ensalada caprese de sandía, paso a paso
El truco para que este plato brille está en la reducción de vinagre y en el corte impecable de los ingredientes. Sigue el orden y verás qué resultado tan agradecido.
- Reduce el vinagre balsámico. Viértelo en un cacito pequeño y ponlo a fuego medio-alto hasta que empiece a hervir suavemente. Baja el fuego al mínimo y déjalo cocer a fuego lento entre 10 y 15 minutos, removiendo de vez en cuando. Tiene que espesar y reducir hasta la mitad de su volumen, con una textura de jarabe ligero. Retíralo y pásalo a un cuenco para que se enfríe. Mientras se enfría, el glaseado seguirá espesando un poco, así que no te pases de reducción o se convertirá en un caramelo difícil de manejar.
- Corta la mozzarella. Escúrrela bien del líquido de conservación y córtala en rodajas finas, de unos 4 milímetros. Luego, parte cada rodaja por la mitad para que sean del mismo tamaño que los triángulos de sandía.
- Prepara la sandía. Quita la corteza y corta la fruta en triángulos finos, de un grosor similar a las rodajas de mozzarella. Procura que esté muy fría, casi a punto de congelación, porque el contraste de temperatura le da un extra de frescura.
- Monta el plato. En una fuente bonita o en platos individuales, ve alternando rodajas de sandía y mozzarella, ligeramente solapadas, formando un abanico o un círculo. El juego visual entre el blanco de la mozzarella y el rosa intenso de la sandía es de lo más apetecible.
- Aliña y perfuma. Riega el conjunto con un buen hilo de aceite de oliva virgen extra, espolvorea una pizca de sal y un poco de pimienta negra recién molida. Reparte las hojas de albahaca y las hojitas de menta por encima.
- El toque final. Justo antes de llevar a la mesa, rocía toda la ensalada con el glaseado de vinagre balsámico ya frío. No lo eches con antelación o la sandía soltará agua y perderá su textura firme.
Trucos para que salga perfecta (y variaciones para darle tu toque)
Elegir una sandía madura y dulce marca la diferencia. Busca una mancha amarilla en la base (el "campo spot") y que suene hueca al golpearla con los nudillos. Además, que la raíz del tallo esté seca y las rayas bien marcadas, señal de que ha madurado al sol. Si fallas con la fruta, la ensalada pierde magia.
La receta admite todos los giros que te pida el gusto o la nevera. Puedes sumar rodajas de tomate para recordar más al caprese original o cambiar la mozzarella por burrata, que con su interior cremoso es un espectáculo. Si quieres una versión más ligera, el queso feta o el de cabra también encajan de cine. La menta aporta frescor, pero si no te convence, con la albahaca sola va de lujo.
Para servir en formato pincho, ensarta en brochetas pequeñas bolitas de sandía y bolitas de mozzarella, con alguna hojita de hierbabuena entre medias, y baña con la reducción de vinagre justo al sacarlas. Otra idea divertida es mezclar sandía con melón cantalupo en daditos y repartir por encima la mozzarella desmenuzada: un cóctel de frutas y queso que siempre triunfa. Y si quieres darle un toque más español, acompaña con unas lascas de jamón ibérico, aunque entonces no sería una caprese ortodoxa, seguro que más de uno repite.
🍽️ La ficha de la receta
- 🍴 Plato: Ensalada caprese de sandía
- 👥 Raciones: 2-3 personas
- ⏱️ Tiempo: 15 minutos (más 10-15 de reducción del vinagre)
- 📊 Dificultad: Fácil



