Casi tres años después de su aterrizaje forzoso, la Ley del Influencer sigue siendo el temario que ningún streamer quiere suspenderse. Desde el primer trimestre de 2024, los creadores de contenido españoles con más de dos millones de seguidores o una facturación anual superior a los 500.000 euros juegan con las mismas reglas que la televisión. Y las multas por hacer trampas no son ninguna broma.
Qué es exactamente la ley del influencer
Aprobada en julio de 2022, esta normativa metió a los grandes nombres de Twitch, YouTube, TikTok e Instagram en el mismo saco que los medios audiovisuales tradicionales. Ibai, Xokas, TheGrefg o cualquier creador que supere esos umbrales debe inscribirse en el Registro Estatal de Prestadores del Servicio de Comunicación Audiovisual y etiquetar claramente cualquier contenido publicitario. Nada de publi encubierta disfrazada de consejo espontáneo.
Lo que no se puede hacer (y las multas que te caen)
La lista de prohibiciones es larga y concreta. Publicidad de alcohol, tabaco, alimentos poco saludables, ciertos medicamentos o cualquier cosa que huela a ludopatía queda vetada. Tampoco se pueden hacer anuncios que inciten a los menores a comprar aprovechándose de su inexperiencia o que promuevan el culto al cuerpo o el rechazo a la autoimagen. Si te pillan saltándote estas normas, las multas van desde los 10.000 euros por infracciones leves hasta más de un millón de euros en los casos muy graves. Un mordisco importante hasta para el creador más top.
La transparencia es el nuevo mantra. Cualquier colaboración pagada debe llevar una etiqueta visible que deje claro que es publicidad. Y sí, también aplica a los directos patrocinados o a los vídeos en los que se muestra un producto sin avisar de que hay un contrato detrás. La era del «yo solo lo enseño porque mola» se acabó.
Por qué esto importa ahora (aunque la ley ya tiene sus años)
En 2026 la normativa ya está plenamente asentada, pero el sector sigue ajustando sus maneras. Muchos creadores han integrado los avisos de publicidad de forma natural, aunque de vez en cuando surgen patinazos que reactivan el debate. El último en dar que hablar fue un streamer mediano que se llevó un toque de atención por un patrocinio mal señalizado durante un torneo benéfico. Las sanciones ejemplares no han llegado aún a las cifras máximas, pero los avisos de la administración recuerdan que no hay manga ancha.
Esta ley nació de los escándalos de venta de humo y la preocupación por la influencia real que tienen estos ídolos sobre sus comunidades más jóvenes. La protección de los menores es el pilar que sostiene todo el edificio regulatorio. Mientras tanto, las plataformas también han tenido que espabilar: Twitch y YouTube empezaron a pedir que sus creadores europeos declararan los contenidos comerciales mucho antes de que la ley los obligase, pero ahora ya no es opcional.
Lo curioso es que la mayoría de los grandes del streaming español ya venían cumpliendo gran parte de estas exigencias antes de 2024, sobre todo los que colaboran habitualmente con marcas internacionales. Pero tenerlo por escrito y con multas detrás cambia el paisaje. El mensaje es claro: la publicidad en internet ya no es un salvaje oeste. Y la ley no entiende de cuántos suscriptores tengas si decides ignorarla.
El Salseómetro
Nivel de salseo: 4/10. No hay beef entre creadores, pero la ley lleva años generando debates y algún que otro susto. El factor drama es bajo, aunque el riesgo económico mantiene la tensión a fuego lento (las multas de un millón de euros no las paga ni el patrocinador más generoso).
📱 El TL;DR (Too Long; Didn't Read)
- 👤 De quién hablamos: La Ley del Influencer, que afecta a todos los creadores top de España.
- 📲 En qué red social ha pasado: Aplica a contenidos en Twitch, YouTube, TikTok, Instagram y cualquier plataforma.
- 🔥 Por qué es viral: Porque regula de verdad los ingresos y la publicidad de los streamers, con multas que pueden superar el millón de euros.



