¿Cómo serán los pisos en los que vivirás en 2027 y 2028? El informe The New Habitat 27/28, impulsado por APE Grupo y elaborado por Futurea, identifica tres grandes cambios que ya están en marcha.
La vivienda deja de ser solo un refugio funcional para convertirse en una extensión de nuestras necesidades emocionales, ambientales y sociales. Los tres ejes lo resumen: hogares más saludables (low-tox), más expresivos con el color y más preparados para el co-living y las nuevas formas de convivir.
El hogar 'low-tox': cuando la salud manda
Ya no basta con que la casa parezca limpia. Lo que importa ahora es que realmente lo esté. La tendencia low-tox convierte la vivienda en una infraestructura de salud: materiales con bajas emisiones, pinturas naturales, sistemas de purificación del aire y filtros de agua se integran en el diseño. Según el informe, el 22,1 % de los profesionales prioriza la apertura al exterior para mejorar la calidad ambiental.
Los usuarios también empujan el cambio: estarían dispuestos a aumentar hasta un 11,3 % el presupuesto para incorporar soluciones más sostenibles. Es un dato que refleja cómo la eficiencia energética ya no es un extra, sino un estándar. Saúl Castellanos, director de Diseño de AEDAS Homes, lo resume: “El reto ya no es diseñar una vivienda para un momento, sino una vivienda que pueda acompañarte durante toda tu vida”.
Encimeras de papel reciclado, adhesivos biobasados o textiles certificados dejan de ser caprichos para convertirse en decisiones que cuidan el aire que respiras. El proyecto Flat House, con construcción en cáñamo, o la butaca Calma de Andreu World (sin adhesivos) demuestran que la sostenibilidad también puede ser cálida y estética.
Una casa pensada para durar décadas no solo ahorra energía, sino que cuida a quien la habita a lo largo de cada etapa vital.
El color vuelve para quedarse: diseño que habla de ti
Los interiores neutros y anónimos pierden terreno frente a un maximalismo contenido. El color se recupera como herramienta para construir identidad y optimismo en casa. Ya no se trata de pintar un acento, sino de usar la paleta cromática para expresar quién eres. Radiadores, interruptores, estanterías o pasillos pequeños se transforman en elementos cargados de personalidad.
Para la diseñadora italiana Monica Armani, “el color no es decoración, es un lenguaje. Define cómo nos sentimos en un espacio y puede aportar energía, calidez y optimismo a lo cotidiano”. Las cocinas se vuelven vibrantes, los pasillos se convierten en experiencias inmersivas y cada rincón es una oportunidad para contar algo.
Este giro responde a un hartazgo de las viviendas pensadas solo para la venta. Ahora se busca autenticidad. La mayoría de los propietarios y diseñadores priorizan espacios que reflejen a sus habitantes, con un uso inteligente del color que transforma muebles de cocina, arcos escultóricos o simples zonas de tránsito en protagonistas.
Compartir ya no es plan B: co-living y nuevas comunidades
Quizás la transformación más profunda no sea estética, sino social. El precio del alquiler, el envejecimiento y las nuevas estructuras familiares están empujando hacia modelos de convivencia más flexibles. Viviendas multigeneracionales, co-living, comunidades con servicios compartidos o espacios híbridos donde lo privado se mezcla con huertos, lavanderías y salas de coworking empiezan a ser norma, no excepción.
Irene Trujillo, fundadora de Coword y LIMA Flexliving, es clara: “Estamos en un momento increíblemente imaginativo para la vivienda. Están surgiendo tipologías y modelos que no existían hace apenas unos años”. Ejemplos como Cohabs en Bélgica o el Manchester Urban Cohousing muestran cómo compartir recursos y relaciones puede mejorar la calidad de vida sin perder intimidad.
La casa deja de ser un objeto estático para convertirse en un organismo que evoluciona con sus habitantes, adaptándose a trayectorias vitales cada vez menos previsibles.
Por qué estas tendencias importan ahora (y no son pasajeras)
Las tres líneas —salud, expresión y comunidad— no son modas. Responden a una transformación cultural de fondo: la vivienda ya no es un contenedor, sino un compañero de vida. El informe The New Habitat 27/28 lo confirma con datos de profesionales y usuarios que piden espacios más adaptables y humanos. La pandemia aceleró la conciencia sobre el aire y el bienestar, mientras que la crisis habitacional obliga a repensar cómo y con quién vivimos.
En apenas dos años, el diseño doméstico habrá integrado materiales que limpian el ambiente, colores que levantan el ánimo y soluciones que facilitan compartir sin dramas. La pregunta no es si tu piso cambiará, sino si estás listo para que cuide tu salud, te represente y te conecte.
🏠 Las llaves de la noticia
- 🔑 Qué te importa: Las casas en 2027 y 2028 priorizarán la salud del aire interior, la personalización con color y las soluciones para compartir gastos y espacios.
- 💡 Por qué te importa: Afecta a cómo elegirás materiales, decorarás tu alquiler o plantearás la convivencia: el diseño se alinea con lo que necesitas de verdad.
- 📊 Apunta estas cifras: El 22,1 % de los profesionales prioriza la conexión exterior; los usuarios están dispuestos a pagar hasta un 11,3 % más por soluciones sostenibles.



