Un piano y su voz desnuda: John Legend desafía los megaconciertos en Noches del Botánico

John Legend es una figura peculiar en el mundo de la cultura pop. El músico de Springfield, Ohio, es al mismo tiempo uno de los artistas más influyentes del pop y el soul estadounidense del siglo XXI, pero es también un músico muchas veces infravalorado fuera de las fronteras de su tierra. Sin embargo, su paso por Noches del Botánico fue un concierto muy diferente al resto del verano madrileño. Acompañado solo por las teclas de su piano, el músico fue capaz de cautivar al público no solo a base de interpretar sus canciones, sino de contar parte de su historia.

No fue un concierto tradicional. El artista tomó el formato del 'Storytellers' de VH1, repasando no solo sus grandes temas, sino las canciones que habían marcado su vida y en las que había sumado su piano o su voz para acompañar al artista principal. Fue un recordatorio no solo de lo precoz que ha sido el talento de John Legend, sino también de lo fundamental que ha sido para la historia del pop desde mediados de los noventa.

Inició el concierto interpretando algunos de sus hits pop más accesibles, como 'Save Room', 'Green Light' o 'Tonight (Best You Ever Had)'. Es una transformación interesante para algunas de estas canciones, que solo con el piano se convierten en baladas con algo de dolor, pero que también permiten al músico transformarlas a gusto y jugar con su voz y su falsete.

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La historia tras las canciones de John Legend

En cualquier caso, John Legend no solo se paseó por Madrid para cantar sus canciones, sino también para contar un poco de la historia detrás de estas. Tras saludar a la ciudad y al país, señalando que 'era una buena semana para visitar España, todo el mundo parece estar de buen humor' y recordando la reciente victoria de la selección, algo que parece que estará presente en los conciertos de varios artistas en las próximas semanas.

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John Legend en las Noches del Botánico 2026. Foto: Fer Gonzales

Después, el artista empezó a contar varios episodios de su vida, tanto tragedias como triunfos, que han marcado su carrera musical. La muerte de su abuela, la adicción de su madre, la entrada en un colegio público tras años educándose en casa, el primer concurso de talento que ganó o las casualidades que lo llevaron a tocar el piano en 'Everything Is Everything' de Lauryn Hill. En el camino fue entrelazando canciones propias, como 'Stay With You', con canciones clave de otros artistas que fueron parte de su desarrollo, incluyendo 'Bridge Over Troubled Water' de Simon & Garfunkel o 'Redemption Song' de Bob Marley.

Es un formato emotivo y simple, que también da vida a canciones que brillan más cuanto más sencillo sea el formato, incluyendo clásicos como 'Ordinary People' o 'All of Me'. El propio artista mencionó que un concierto pensado para la intimidad va a contracorriente, pues en un momento en el que figuras como la de Bad Bunny o la de Taylor Swift ofrecen al público experiencias más complejas, la sencillez y la voz desnuda de John Legend son las únicas señales que importan.

John Legend y el hip hop

Pero si algo fue especialmente interesante dentro de la puesta en escena del artista fue que recordó lo importante que ha sido para Legend el hip hop y el R&B norteamericano sin ser protagonista. No solo contó la historia de sus colaboraciones con figuras como Kanye West o Alicia Keys, sino que interpretó los fragmentos de estas canciones.

No es una sorpresa, pero escucharlo interpretar las partes que son su responsabilidad de canciones como 'Jesus Walks', 'Encore' o 'American Boy' es un recordatorio de lo importante que ha sido para la música estadounidense en este siglo. Puede dar vida, incluso en fragmentos, a canciones que usualmente son recordadas por lo complejo de su producción y hacerlas suyas solo con un piano.

No siempre se ve a un artista de su calibre, y menos con una puesta en escena tan simple y en la que se permita estar tan simbólica y emocionalmente desnudo. Es una oportunidad que solo ocurre en los veranos en el jardín de la Universidad Complutense, y que hay que agradecer.

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