Alerta roja de la AEMET: peligro extraordinario con máximas que superan los 44 grados en varios puntos

La Agencia Estatal de Meteorología ha elevado al máximo el nivel de alerta para el jueves 23 en zonas de Murcia y el litoral valenciano, con máximas de hasta 44 grados.

La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) ha activado avisos rojos por peligro extraordinario para este jueves 23 de julio en puntos de Murcia y la Comunidad Valenciana, con máximas que pueden superar los 44 grados. Es la tercera ola de calor del verano y la más intensa hasta ahora, con medio país en alerta naranja y tormentas fuertes en el este.

Si vives en Murcia, Valencia o Alicante, el jueves no es un día para salir a la calle entre las doce del mediodía y las ocho de la tarde sin una buena razón. La AEMET ha elevado el nivel de aviso al máximo en la Vega del Segura, el Valle del Guadalentín, Lorca, Águilas y el interior del litoral sur de Valencia y el norte de Alicante.

Qué significa un aviso rojo (y por qué no es uno más)

Hay que dejar muy claro que un aviso rojo de la AEMET no es una advertencia cualquiera. Significa 'peligro extraordinario': las temperaturas previstas alcanzan valores que ponen en riesgo la salud incluso de personas sanas, no solo de los grupos vulnerables. Hablamos de máximas de 42 a 44 grados en las zonas señaladas, con una sensación térmica aún mayor por la humedad en el litoral.

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El aviso rojo implica que las administraciones activan protocolos especiales, como la apertura de centros refrigerados, la suspensión de actividades al aire libre y la vigilancia intensiva de personas mayores o con enfermedades crónicas. No es un día de playa: es un día de quedarse a la sombra con el ventilador o el aire acondicionado, beber agua sin esperar a tener sed y evitar esfuerzos físicos.

Calor propio de verano
Calor de verano | Fuente: Freepik y elaboración propia

Fuera de los dos avisos rojos, la situación no es mucho más llevadera. La AEMET mantiene avisos naranjas —peligro importante— en amplias zonas de Andalucía, Aragón, Baleares, Castilla-La Mancha, Cataluña y Madrid durante la tarde del miércoles y el jueves. Las máximas oscilarán entre 39 y 42 grados en esas comunidades.

La AEMET activa el nivel máximo de alerta por primera vez en este verano, señal de que el episodio de calor es excepcional

Incluso donde el aviso es amarillo —peligro bajo—, como Castilla y León, Navarra, La Rioja o Ceuta, los termómetros rondarán los 40 grados. En la práctica, casi nadie se libra de una jornada sofocante. Solo el tercio norte peninsular y Canarias quedan al margen del episodio.

Además del calor, la inestabilidad atmosférica traerá tormentas en el tercio oriental peninsular durante la tarde del miércoles y el jueves. La AEMET advierte de posible granizo grande y rachas muy fuertes de viento en Andalucía oriental, Aragón, Castilla-La Mancha, Cataluña, Murcia y la Comunidad Valenciana. Un combo peligroso: calor extremo y tormentas severas en la misma jornada.

El viernes 24 se levantan los avisos rojos y la situación empieza a relajarse, aunque todavía quedarán avisos naranjas en Andalucía, Aragón, Castilla-La Mancha, Murcia, Navarra y La Rioja, y amarillos en Baleares, Cataluña y Valencia. El fin de semana se espera una bajada generalizada de las temperaturas.

Las olas de calor, cada vez más frecuentes

Esta no es la primera ola de calor del verano, pero sí la que activa los niveles más altos de alerta. En los últimos años, las olas de calor se han vuelto más frecuentes, más largas y más intensas. En 2022, España vivió el verano más cálido registrado, con más de 6.000 muertes atribuibles al exceso de temperatura, según el Instituto de Salud Carlos III. En 2023 y 2024 la tendencia continuó, y este julio de 2026 mantiene el patrón.

Lo que convierte a este episodio en especialmente peligroso es la combinación de calor diurno extremo y temperaturas nocturnas muy altas —las mínimas pueden no bajar de 25 grados en muchas zonas—, lo que impide que los hogares se refresquen durante la noche.

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Además, el impacto en la factura de la luz se nota de inmediato: con el aire acondicionado encendido muchas más horas, el consumo se dispara y la tarifa regulada (PVPC) puede reflejar picos de precio en las horas centrales del día.

A corto plazo, lo más sensato es seguir las recomendaciones de la AEMET y de las autoridades autonómicas. A medio plazo, la pregunta que queda en el aire es hasta qué punto las ciudades y las viviendas están adaptadas para resistir veranos que ya no son excepcionales, sino la nueva normalidad.

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