La banda Medalla denuncia que 14 de sus canciones fueron usadas para entrenar IA sin su consentimiento

La banda barcelonesa descubrió gracias a un seguidor que sus temas figuraban en datasets de entrenamiento. Denuncian el expolio a artistas independientes y piden apoyo económico directo.

Que un seguidor te diga que tus canciones están alimentando a una inteligencia artificial sin que tú lo sepas suena a broma de mal gusto. Pero para Medalla, la banda barcelonesa que se mueve en los márgenes del indie, fue la pura realidad. 14 temas de su discografía aparecían en un dataset de entrenamiento. Sin aviso, sin permiso y sin un céntimo a cambio.

El chivatazo y la herramienta que lo confirmó

La banda lo cuenta en un carrete de Instagram que arranca con un rotundo «Nos han robado». Un seguidor les alertó hace unas semanas y ellos comprobaron la información a través de AI Watchdog, la herramienta impulsada por The Atlantic que permite buscar obras incluidas en datasets de entrenamiento. El resultado fue demoledor: 14 canciones de Medalla estaban ahí, utilizadas sin su permiso para enseñar a máquinas a componer.

«14 canciones de Medalla han sido utilizadas para entrenar modelos de inteligencia artificial generativa sin nuestro consentimiento. Repito: sin nuestro consentimiento», escriben. La letanía es fría y el enfado, comprensible. El grupo añade que desconoce cómo han acabado allí sus grabaciones, pero califica la situación de «frustrante y distópica».

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No es un caso aislado: la lista de 'bandas amigas'

Medalla subraya que el problema no se limita a su música. En los comentarios de su publicación mencionan a «un montón de bandas amigas» que también aparecen en esos datasets: Camellos, Biznaga, Cala Vento, Carolina Durante, Angelus Apatrida y La Trinidad. La paradoja es brutal: grupos completamente independientes, que se autogestionan y distribuyen desde sellos propios, ven cómo sus creaciones alimentan sistemas de IA que luego generan canciones en segundos.

«Si esto le ha ocurrido a un grupo 100% independiente y autogestionado, ¿a quién no le puede pasar?», preguntan. La reflexión apunta directamente al corazón del ecosistema musical: mientras los gigantes tecnológicos se forran con modelos cada vez más complejos, los artistas pequeños y medianos se quedan con las manos vacías.

No es solo un grupo indie. Es un aviso de que cualquier músico puede ver su obra exprimida sin que nadie le pregunte.

Precariedad, tecno-oligarcas y la pelea por los derechos

El mensaje de Medalla va más allá de la denuncia. Conecta con una oleada de casos similares: hace unos días, SZA denunciaba que 238 de sus canciones habían sido utilizadas sin consentimiento. La cantante criticó especialmente el expolio a la música negra, pero el patrón es el mismo: datasets enormes que se nutren de material protegido y que nadie ha pedido licencia para usar.

Medalla aprovecha para lanzar tres propuestas concretas: no usar IA en proyectos artísticos, apoyar económicamente a artistas independientes comprando música en Bandcamp o en formato físico y asistir a conciertos, y suscribirse a newsletters como vía de comunicación directa. En un panorama donde las redes sociales bailan al son de algoritmos caprichosos, la banda reclama un retorno a lo tangible.

La situación deja una sensación agridulce. Por un lado, la tecnología avanza sin freno; por otro, los creadores se ven despojados sin recursos. Quizá la pregunta que queda en el aire es si los legisladores serán capaces de poner coto a este saqueo antes de que la música independiente se quede sin voz.

El resumen para vagos (TL;DR)

  • 🎯 ¿Qué ha pasado? Medalla descubrió que 14 de sus canciones estaban en datasets de entrenamiento de IA sin su consentimiento.
  • 🔥 ¿Por qué importa? El expolio afecta a bandas independientes y agrava la precariedad del sector; no es un caso aislado.
  • 🤔 ¿Nos afecta o es solo un meme? Si la IA se alimenta de música ajena sin pagar, el futuro de los artistas pequeños pende de un hilo. Y no, no es gracioso.