Golpe español al letal cáncer de páncreas: una nueva terapia desarrollada en el CNIO elimina los tumores en ratones

Investigadores del CNIO han logrado eliminar por completo tumores de páncreas en ratones combinando tres fármacos que bloquean las vías de escape del cáncer. El hallazgo, publicado en PNAS, abre la puerta a los primeros ensayos en pacientes.

El CNIO acaba de anotarse uno de los avances más esperanzadores contra el cáncer de páncreas, uno de los tumores más agresivos que existen. Solo 1 de cada 10 pacientes sigue vivo cinco años después del diagnóstico, y en España se detectan más de 10.300 casos nuevos cada año.

Ahora, por primera vez, un equipo de investigadores españoles ha conseguido que esos tumores desaparezcan por completo en modelos animales y no vuelvan a aparecer. No es una promesa a futuro: son datos ya publicados en una de las revistas científicas más prestigiosas del mundo.

El CNIO ataca el cáncer desde tres frentes a la vez

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El secreto está en no dejar escapatoria al tumor. Cuando los científicos bloqueaban una sola vía del gen KRAS —mutado en el 90% de los casos de este cáncer—, las células encontraban rápidamente otra ruta para seguir creciendo. Era, como explican los propios investigadores, como tapar un agujero en una manguera que sigue teniendo otras vías de fuga por donde escapar.

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La solución fue combinar tres fármacos que actúan simultáneamente sobre KRAS, EGFR y STAT3, tres proteínas implicadas en la supervivencia y proliferación de las células tumorales. Al cerrar las tres puertas a la vez, el tumor ya no tiene dónde refugiarse, y eso es precisamente lo que marca la diferencia frente a los tratamientos anteriores.

Quién está detrás de este hallazgo

El estudio lo lidera CNIO, a través de su Grupo de Oncología Experimental, y firma la investigación Barbacid, el bioquímico madrileño que en 1982 descubrió el primer oncogén humano relacionado con el cáncer. Su nombre lleva más de cuatro décadas ligado a los grandes hitos de la oncología molecular en España, desde sus años en el National Cancer Institute de Estados Unidos hasta su regreso para dirigir la investigación oncológica en nuestro país.

El trabajo, publicado en la revista PNAS (Proceedings of the National Academy of Sciences), es fruto de seis años de investigación financiada en parte por la Fundación CRIS Contra el Cáncer. No ha sido un camino sencillo: una versión anterior del estudio tuvo que ser retractada por un conflicto de intereses no declarado relacionado con una empresa vinculada a la validación preclínica de la terapia, y el equipo ha tenido que volver a publicar los resultados con toda la información requerida por la revista.

Los resultados que ilusionan a la comunidad científica

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Los investigadores probaron la triple terapia en modelos de ratón a los que se les implantaron células tumorales procedentes de pacientes reales, para que el experimento se pareciera lo máximo posible a un escenario clínico real. El resultado: regresión completa y duradera de los tumores, sin toxicidad relevante y, sobre todo, sin que reaparecieran las temidas resistencias que habían frustrado tratamientos anteriores.

Más de 200 días después de finalizar el tratamiento, la mayoría de los animales seguían vivos y libres de enfermedad. Es una cifra que en el mundo de la oncología experimental suena a hito, especialmente en un tumor que llevaba décadas sin apenas novedades terapéuticas más allá de la quimioterapia convencional.

Por qué este cáncer necesitaba una solución así

El cáncer de páncreas es, según los propios oncólogos consultados tras la publicación, el que menos avances ha registrado en los últimos cinco años frente a otros tumores que sí han mejorado notablemente su pronóstico. Los primeros fármacos dirigidos específicamente contra KRAS no llegaron hasta 2021, tras medio siglo sin alternativas más allá de la quimioterapia clásica, que suele tener una eficacia muy limitada frente a este tipo de tumor.

El problema de esos primeros inhibidores era su corta vida útil: en pocos meses, el tumor aprendía a esquivarlos y volvía a crecer con más fuerza. La estrategia de Barbacid ataca precisamente ese punto débil, bloqueando al mismo tiempo las rutas que el cáncer usaría para adaptarse y sobrevivir, en lugar de esperar a que aparezcan las resistencias para actuar después.

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Entre los fármacos empleados en la combinación destacan:

  • Un inhibidor de KRAS en fase de estudio experimental (daraxonrasib), que actúa directamente sobre el origen genético del tumor.
  • Afatinib, un fármaco ya aprobado para ciertos tumores de pulmón que aquí se reutiliza contra el páncreas.
  • Un degradador de proteínas dirigido a STAT3 (SD36), pensado para cerrar la última vía de escape del tumor.
  • La combinación de los tres, administrada de forma conjunta y sostenida en el tiempo, que es la que realmente marca la diferencia frente a usarlos por separado.

El camino, largo pero prometedor, hacia los pacientes

Ni el propio Barbacid quiere generar falsas expectativas, algo que se agradece en un campo donde el entusiasmo mediático a veces corre más rápido que la ciencia. El investigador ha sido claro: "aún no estamos en condiciones de llevar a cabo ensayos clínicos" con esta triple terapia, y advierte de que los tumores humanos no son entidades homogéneas, por lo que la respuesta podría variar considerablemente de un paciente a otro según el tipo de mutación que presenten.

Lo que sí deja claro el estudio es una hoja de ruta concreta. El siguiente paso pasa por conseguir financiación suficiente y superar los procesos regulatorios necesarios para diseñar los primeros ensayos en personas, algo que en investigación oncológica puede llevar años, pero que ahora cuenta con un punto de partida sólido, revisado por pares y publicado en una revista de referencia mundial.

Lo que viene ahora para la lucha contra este tumor

El optimismo, contenido pero real, es la nota dominante entre los especialistas que han valorado el hallazgo estos últimos meses. Se trata de un tumor que llevaba una meseta de estancamiento terapéutico mientras otros cánceres, como el de mama o algunos de pulmón, avanzaban con nuevas dianas y tratamientos cada vez más personalizados.

Si los próximos pasos regulatorios avanzan al ritmo que el equipo del CNIO espera, España podría liderar en los próximos años uno de los ensayos clínicos más observados del panorama oncológico mundial. De momento, el mensaje de los investigadores es claro y prudente a partes iguales: la ciencia está avanzando, paso a paso, y lo hace desde un laboratorio en Madrid.