Si buscas dónde comer arroces en Altea, este pueblo de la Costa Blanca lo pone fácil: arroces melosos y pescado de lonja. Apunta, que hay ruta.
Altea no tiene ninguna estrella Michelin, pero no le hacen falta. La antigua villa marinera de la Costa Blanca guarda una despensa que va de la gamba roja al pulpo seco, con una lonja que sigue operando y una tradición arrocera que se nota en cada restaurante de la zona.
Aquí el arroz no se cocina solo con agua: los arroces alicantinos llevan un buen caldo y una salmorreta que les da ese punto profundo y rojo. El pulpo es la gran estrella local, ya sea en el arroz meloso con judías o secado al sol y asado a la brasa. ¿Todavía no has probado el cruet de peix? Es el guiso marinero de la casa, similar al suquet, hecho con pescado, marisco y tomate.
El plan es sencillo: comer bien, bonito y barato, o darse el capricho con vistas al Mediterráneo. Eso sí, en temporada alta conviene reservar o llegar pronto, porque los mejores sitios se llenan rápido.
Dónde comer arroces en Altea: las casas que clavan el grano
Taberna El Barba
Instalada en primera línea de playa, frente a la Roda, esta taberna marinera se ha convertido en referencia rápida. Bajo la batuta de Luis 'Lewis' Drapier y el jefe de cocina David Soriano, la carta gira en torno al producto de la lonja local.
La ensaladilla de sepia y el pulpo 'el Barba' con sobrasada son ya clásicos de la casa. El fuerte del local son los arroces, con propuestas tan curiosas como el de tuétano y costilla junto a los tradicionales de la zona.
Hostal San Miguel
Frente a la playa, el restaurante del Hotel San Miguel lleva casi cien años de arroces en la misma familia. Abrió como hostal en 1964 y desde entonces su cocina mediterránea y española tradicional (paellas, bacalao, frituras) se sirve con vistas directas a la bahía desde la terraza. Un clásico de los que sostienen la memoria gastronómica del pueblo.
Mesón Racó de Toni
En una villa blanca y marinera con motivos taurinos, este mesón lleva más de tres décadas ofreciendo cocina mediterránea con alguna pincelada moderna muy controlada. Su selección de arroces alicantinos es la gran protagonista, acompañada de pescados de la bahía de Altea y carnes gallegas a la piedra. Ideal para comer bien con una personalidad única.
Pescado y chiringuitos con los pies en la arena
Si lo tuyo es el producto de lonja sin mantel de hilo, el litoral alteano tiene varias paradas que enamoran. Del chiringuito de 1982 a la taberna frecuentada por locales, hay donde elegir.

El Cranc
Chiringuito de playa por excelencia, lleva desde 1982 sirviendo en la Playa de la Olla pescados y mariscos frescos, calamares, albóndigas de sepia y arroces caldosos como el de rape, cigalas y gambas. Fundado por Pepe Navarro Barranquí y Pepa Bañuls, mantiene el espíritu original del chiringuito alteano: sencillo, con los pies casi en la arena y buen producto. Abre solo en temporada estival.
Merendero El Arrecife
Al final del paseo de La Olla, camino de la isla de l'Illeta, este merendero clásico pone mesas prácticamente sobre la arena. En verano la carta se acorta y se enfoca al tapeo, con sardinas, frituras, buenos calamares y algún bocata para reponer fuerzas.
Frontón Playa
En la calle San Pedro, 24, este bar de tapas es de los que no fallan. Frecuentado por locales, sirve chopitos, oreja a la plancha, gambas al ajillo, fritura de pescado y una parrillada de carne con patatas de estilo casero. Precios razonables y tapa de cortesía con la consumición, en un ambiente de clásico de barrio playero.
Ca Jaume
Con apenas siete u ocho mesas y una pequeña barra de entrada, Ca Jaume es un bar de tapas y raciones frente al paseo marítimo que se ha ganado fama de local auténtico. Ostrería, marisquería y brasería conviven en una carta centrada en producto: ostras, atún, mariscos a la plancha y buenas carnes. El vino y el vermú son fundamentales. Terraza frente al mar y mucho ambiente.
El Chiringuito
En la playa de Cap Blanc, ya cerca del límite con El Albir, El Chiringuito es probablemente el más conocido de los chiringuitos de Altea por su relación calidad-precio. Tanto que hasta Karlos Arguiñano se fijó en él.
Suelo de gravilla, manteles de papel y sin pretensión estética, pero con arroces cocinados a leña, carne a la brasa cortada en su propia carnicería y patata asada como guarnición estrella. Mejor evitar las horas punta: cocinar decenas de paellas a la vez tiene sus riesgos y el servicio puede resentirse.
La Trova Ultramarinos
Pequeño rincón vinícola en la zona baja del casco antiguo, en la Plaça de la Creu, 1. Regentado por Susi y Jose, apuesta por vinos poco comerciales, embutidos y quesos artesanos de proximidad. Se puede comprar una botella y degustarla allí con tapa por un módico recargo. Conviene reservar.
Restaurantes gastronómicos y direcciones con encanto en Altea
Para una cena con más enjundia o una celebración, estos tres nombres marcan el paso en Altea. Eso sí, ve con hambre y, si toca, con grupo.
L'Olleta
Conocido como 'el club del mar', nació en 2006 de la mano de Pepe Navarro Barranquí y Pepa Bañuls, fundadores también del histórico El Cranc. Está en la antigua finca Villa Gadea, con vistas a la playa y al islote de L'Illeta.
Hoy la segunda generación mantiene viva la propuesta: cocina mediterránea de producto marinero, con arroces impecables como bandera y verduras de temporada. Desde la incorporación de César Marquiegui a la cocina en 2023, la casa ha ganado en precisión. Terraza junto al mar rodeada de pinos, ideal al atardecer.
Ca Joan
Apenas cien metros de la playa, en la Partida L'Olla, 146, Joan Abril dirige uno de los templos carnívoros del Mediterráneo. Es de los pocos restaurantes de España que trabaja con carne de buey y chuletas con maduraciones extremas que a veces superan el año.
La lonja propia (gamba roja de Dénia, cigala de Altea, navajas y ostras) acompaña el protagonismo de la parrilla. Reconocido en la Guía Repsol y con terraza climatizada. Imprescindible reservar y acudir en grupo para probar la carta de maduraciones.
Oustau
En pleno casco histórico, en el Carrer Major, 5, Oustau lleva desde 1981 creando veladas inolvidables. Su cocina de base francesa se abre hoy a influencias indias y nikkei, con platos como el salmón mango tartare o el magret de pato, servidos con nombres de actores de cine. La sala se despliega alrededor de un jardín con velas y aroma a buganvilla: uno de los rincones más románticos de Altea.
Comer un buen arroz en Altea no es cuestión de suerte: es cuestión de saber mirar al mar y pedir lo que la lonja manda.
Altea se disfruta despacio: mañana de mercado en el casco antiguo, arroz al mediodía y chiringuito al atardecer. La Costa Blanca sabe lo que se hace y este pueblo es la prueba perfecta.
🍽️ La ficha foodie
- 🏠 Local / Establecimiento: Varios (Taberna El Barba, El Cranc, L'Olleta, Oustau...).
- 📍 Ubicación: Altea, Alicante, Costa Blanca.
- 🍴 Tipo de comida / Especialidad: Arroces alicantinos, pescado y marisco de lonja.
- 💰 Precio medio: Variable según establecimiento; consulta en cada local.



