Las 10 playas y calas de Menorca que no te puedes perder este verano

De Cala Macarella a Cala Mitjana, un recorrido por las calas de aguas turquesas y arena blanca que definen la isla balear. Consejos prácticos para disfrutarlas este verano sin perderte ninguna.

Menorca no se anda con medias tintas cuando llega el verano. Con más de un centenar de playas y calas repartidas en apenas 216 kilómetros de costa, la isla balear es ese lienzo donde el Mediterráneo saca su paleta más intensa de azules y turquesas. Un vuelo de menos de una hora desde Barcelona o Madrid te planta en un paraíso que, este verano, vuelve a reclamar su sitio entre los destinos más deseados de España.

La variedad es el gran as bajo la manga de Menorca. Playas rojizas al norte, arenas blancas escoltadas por pinares al sur, calas solitarias donde el único testigo es el faro de Favàritx... Cada rincón cuenta una historia distinta y todas merecen una visita. Hemos recorrido la isla (virtualmente, que el verano aprieta) para seleccionar las diez playas y calas que no te puedes perder este verano, las que de verdad definen el carácter salvaje y auténtico de la isla.

Las diez joyas de la costa menorquina

Cala Morell

No es la típica cala salvaje, pero Cala Morell te regala un litoral distinto. Aquí, los acantilados se mezclan con casitas blancas que bajan hasta el mar, y una necrópolis prehistórica a pocos pasos le añade un punto mágico. Es pequeña —80 metros de largo— y perfecta para una mañana de exploración antes de buscar el chiringuito.

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Cala Pilar

Sube al norte y parece que has cambiado de isla. Cala Pilar sorprende con su arena rojiza, cortesía de los minerales de hierro del terreno. Son 240 metros de arenal donde el azul intenso del agua contrasta con ese color arcilloso, todo dentro de la Reserva Marina del norte. El acceso no es inmediato, pero la recompensa es un paisaje que parece de otro planeta.

Cala Tortuga y Presili

Dentro del Parque Natural de s’Albufera des Grau, estas dos calas vírgenes son el refugio perfecto para los que huyen de las toallas alineadas. El camino no es fácil, pero al llegar te encuentras con una postal completamente salvaje: ni un chiringuito, solo el faro de Favàritx al fondo. Las tortugas que les dan nombre aún frecuentan estas aguas, así que el respeto al entorno es obligatorio.

Cala Macarella y Macarelleta

Las reinas del sur menorquín. Cala Macarella y su hermana pequeña Macarelleta son ese rincón donde los acantilados se abren para dejar paso a un arenal de postal, rodeado de pinares y aguas turquesas. La estampa es tan mediterránea que casi duele. Eso sí, en temporada alta se llenan: llega pronto o camina un poco más para disfrutar de Macarelleta con algo más de intimidad.

Playa de Son Bou

Con casi tres kilómetros de arena fina y aguas poco profundas, Son Bou es el arenal más largo de Menorca y un imán para familias. Los servicios están a mano y el ambiente es tranquilo incluso en pleno agosto. Ideal para un día largo de playa sin prisas, con la nevera y la sombrilla como únicas preocupaciones.

Cala Mitjana y Mitjaneta

Otra pareja de hermanas vírgenes que comparten un pinar y una postal de arena blanca con azul turquesa. Aquí no hay servicios, así que toca cargar con agua y provisiones. El camino entre pinos se abre de repente y el premio es una cala donde el tiempo parece detenerse. Perfecta para un baño sin reloj.

Cala Cavalleria

Entre montañas del norte, Cala Cavalleria ofrece un fondo marino rocoso que la convierte en uno de los mejores puntos de snorkel de la isla. Junto a ella, la pequeña Cala Roja protege del viento con su arena del mismo color. Es un entorno tan virgen que conviene llevar escarpines y muchas ganas de explorar bajo el agua.

En Menorca, la mejor playa no siempre es la que sale en todas las fotos: a veces el mayor tesoro está en la cala a la que solo se llega después de una buena caminata.

Cala Escorxada

Donde la costa plana se topa con los acantilados surge esta cala solitaria, con un telón de roca a tu espalda y el Mediterráneo de frente. No es de acceso sencillo, pero el esfuerzo se olvida en cuanto extiendes la toalla. La sensación de aislamiento aquí es total, de esas que recargas pilas para todo el año.

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Es Caló Blanc

La playa más pequeña de Menorca, apenas 10 metros, y una de las más singulares. Este mordisco en forma de U del mar sobre la roca deja una piscina natural de aguas turquesas donde flotar se convierte en un placer. Está en la costa sur y, si madrugas un poco, puede ser tuya en exclusiva durante un buen rato.

Cala en Turqueta

Cerramos con el color hecho lugar. Cala en Turqueta, a unos catorce kilómetros de Ciutadella, tiene 110 metros de arena blanca partida por una lengua de roca y el azul más vibrante que hayas visto. Rodeada de pinos, parece que el Mediterráneo ha reservado su mejor paleta cromática para este rincón. La guinda perfecta para un verano en Menorca.

Según la oficina de turismo de Menorca, la isla cuenta con más de un centenar de calas y playas, muchas de ellas con acceso regulado en temporada alta para preservar su entorno. Si viajas en julio o agosto, consulta los horarios de los parkings y, en calas como Macarella, plantéate el acceso a pie desde los aparcamientos habilitados. La isla es pequeña, las distancias cortas y la recompensa, infinita.

✈️ La hoja de ruta

  • 📍 ¿A dónde vamos?: Menorca, la isla balear con más de 100 playas y calas para todos los gustos.
  • 💰 ¿Es caro o barato?: Presupuesto medio; el vuelo desde la península puede ser asequible, pero en verano el alojamiento sube.
  • 🎒 ¿Qué tienes que llevarte?: Calzado cómodo para caminar, escarpines para las rocas y mucha agua para las calas vírgenes.