Es complicado separar la temporada de conciertos de este año en Madrid de la segunda estrella española. No debe ser común para los miembros de ZZ Top encontrarse con un público plagado de camisetas de la selección, ni ser interrumpidos por algún grito sorpresa de '¡Somos campeones del mundo!', pero era complicado que las Noches del Botánico fuesen ajenas a la algarabía mientras la selección lo celebraba por la plaza de Cibeles.
Por fortuna, el trío de blues rock tejano encabezado por Billy Gibbons sigue siendo uno de los mejores grupos de guitarras del planeta. Aunque el sonido nunca acompañó la voz de Gibbons, el de los instrumentos fue más que suficiente para mantener al público conectado a cada una de las canciones, con un bombardeo de riffs icónicos que canción a canción levantaron los oídos del respetable. La habilidad del músico para usar su guitarra en melodías y ritmos al mismo tiempo es un truco de magia en sí misma, y los intercambios con su bajista Elwood Francis son un pequeño placer para los amantes del rock.
Desde que toman el escenario, con la mítica 'Got Me Under Pressure', se hace evidente lo que son capaces de hacer. Es impresionante en sí mismo escuchar la avalancha de sonidos que generan los tres músicos en la tarima. La sección rítmica de ZZ Top siempre ha sido una de las mejores de la historia del rock, y el trabajo que hace Elwood, en sustitución del fallecido Dusty Hill, junto con el batería Frank Beard, libera a Gibbons para lucirse en la guitarra, complicando los riffs, estirando los solos y jugando con las canciones para beneficio del público.

Es cierto que costó conectar. Puede ser el problema en la voz de Gibbons, la edad del público o el cansancio generalizado del día en España; es lo que tiene esperar un gol hasta el 106. Pero poco a poco, hit a hit, fue ganándose al público. La banda sigue siendo talento puro y sigue teniendo la capacidad de generar momentos icónicos y de hacer saltar a la audiencia.
ZZ Top y el rock sureño
Lo cierto es que ZZ Top ocupa un espacio básico dentro del rock norteamericano. Sigue siendo una de las bandas, junto con Lynyrd Skynyrd, que han definido el sonido del rock del sur de Estados Unidos. Verlos en directo, ahora que aún se puede, es un pequeño lujo, en particular con canciones como 'Thank You', 'Brown Sugar' o la icónica 'Sharp Dressed Man'. Los grandes guitarristas de blues pueden contar con que el público cante sus riffs, y Gibbons se puede contar en esa lista.
De esas canciones, la más icónica queda para el cierre. Las notas iniciales de 'La Grange' son suficientes para encandilar al público; es uno de los riffs de guitarra más reconocibles de la historia del rock y la reacción cuando empieza a sonar es inmediata. El público recupera la energía, baila y salta al ritmo que marcan los tejanos, y repite la melodía de la guitarra.
Infravalorados en la historia del rock
En el escenario se hace evidente que hay mucho en el rock que tiene una deuda con Gibbons y compañía: The White Stripes, Queens of the Stone Age o los Arctic Monkeys de 'Humbug'. Siempre que una banda ha entendido la guitarra como un instrumento rítmico más que melódico, ha tenido una deuda con los sharp dressed men de ZZ Top.
Son la banda perfecta para Las Noches del Botánico, un grupo mítico, pero que es más de culto que otra cosa entre los españoles. Es cierto que verlos con la celebración de la selección de trasfondo es una sensación rara, pero al mismo tiempo es una oportunidad única, en un momento en que las leyendas del rock empiezan a desaparecer, al ver a una de las últimas en pie.





