A partir del 23 de julio de 2026, si tienes una vivienda en venta, en alquiler o piensas pedir ayudas a la rehabilitación, el certificado energético cambia las reglas del juego. El Gobierno refuerza la fiabilidad del trámite con dos medidas principales: un registro único de técnicos habilitados y una ampliación de las titulaciones que pueden firmar el documento. Te contamos qué cambia, cómo te afecta y qué pasa con la letra G.
¿Qué entra en vigor el 23 de julio?
La modificación del Real Decreto 390/2021 pone en marcha el Registro Centralizado de Técnicos Competentes. A partir de ahora, cualquier profesional que quiera emitir un certificado energético deberá figurar en esa lista oficial. El objetivo es que puedas comprobar de forma rápida si quien te hace el trámite está acreditado y evitar el fraude en un mercado donde hasta hoy no existía un listado público unificado.
Además, la norma amplía el abanico de titulaciones que pueden realizar determinados certificados. Podrán ejercer como técnicos competentes, según el tipo de certificación, los profesionales habilitados por la Ley de Ordenación de la Edificación para redactar proyecto. ‘No se trata de llegar a la vivienda, tomar cuatro datos y plasmarlos en la aplicación. El registro da más garantías sobre el técnico que contratas’, explica Susana Pérez Castaño, directora de la Oficina de Rehabilitación del Colegio de Aparejadores de Madrid.
Cómo afecta a tu piso (y a tu cartera)
El certificado energético ya era obligatorio para vender o alquilar, pero ahora el documento pesa más para acceder a subvenciones a la rehabilitación y a deducciones fiscales. Si necesitas una etiqueta de eficiencia, la contratación de un técnico cualificado se vuelve más segura y transparente. Diego Lasaosa, CEO de Certicalia, lo resume: ‘Un registro accesible y actualizado profesionaliza el mercado y permite contratar con más garantía’.
Ojo con un punto que circula mucho: la validez del certificado G pasa de diez a cinco años. No es estrictamente una novedad, porque el Real Decreto de 2021 ya lo recogía, según aclara Pérez Castaño. Lo que hace la reforma es consolidar y reforzar ese marco, así que si tienes un certificado G reciente, los cinco años cuentan desde su emisión.
El registro único de técnicos busca acabar con el mercado opaco y profesionalizar un trámite que ya no es solo un papel para vender o alquilar.
En el terreno europeo, se estudia añadir dos nuevas letras de calificación —la ‘plus’ y la ‘zero’— para los edificios más eficientes, pero todavía no hay plazos. Tampoco se ha transpuesto la Directiva Europea de Eficiencia Energética de los Edificios (EPBD), aunque marca la hoja de ruta hacia un parque descarbonizado en 2050. Mientras, el consejo práctico para mejorar la etiqueta es claro: céntrate en la demanda energética, no en el consumo. Invertir en un Sistema de Aislamiento Térmico por el Exterior (SATE) o en cambiar ventanas reduce la energía necesaria para estar en confort, y las subvenciones actuales facilitan esas obras.
Más transparencia para un mercado que se profesionaliza
Hasta ahora, el ciudadano no podía consultar una lista fiable de profesionales habilitados. Eso generaba diferencias enormes de precio y calidad. El nuevo registro, si se implementa con agilidad, puede reducir la incertidumbre y reforzar la confianza en un documento cada vez más relevante para la venta, el alquiler y la rehabilitación. El Colegio de Aparejadores de Madrid insiste en que el certificado ya no es un mero requisito administrativo: es la llave de acceso a unas ayudas que, en muchos casos, cubren hasta el 80% del coste de la obra.
La letra pequeña está en que la efectividad del registro dependerá de su accesibilidad real. Si la consulta pública es sencilla y la información se actualiza con frecuencia, se reduce el riesgo de contratar a quien no tiene la formación adecuada. Si no, el efecto será limitado. La reforma aprieta en el momento oportuno: la eficiencia energética gana peso en las ayudas Next Generation y en las exigencias de la banca para hipotecas verdes, que ya ofrecen mejores condiciones para inmuebles con etiqueta A o B.
En resumen (para tu bolsillo y tu salud mental)
- 💸 ¿Qué ha cambiado? El certificado energético ahora exige un técnico inscrito en un registro oficial y permite más titulaciones para firmarlo.
- 👥 ¿A quién afecta exactamente? A cualquier propietario que quiera vender, alquilar, pedir una ayuda a la rehabilitación o beneficiarse de deducciones fiscales ligadas a la eficiencia energética.
- ✅ ¿Qué puedes hacer al respecto? Si necesitas un certificado, busca técnicos en el nuevo registro (cuando esté operativo) para evitar fraudes. Si tu etiqueta es G, recuerda que su validez es de cinco años y que mejorar el aislamiento o las ventanas puede subir la letra y facilitar el acceso a subvenciones.




