España vuelve a estar en el podio europeo de la ciencia, y esta vez el dato tiene nombre y apellido: una bacteria de nuestros propios pulmones, reconvertida en arma contra el cáncer. El país se ha situado como segundo de la Unión Europea en la última convocatoria ERC Advanced Grant, la más competitiva y prestigiosa de todo el continente para investigadores consolidados.
No es un dato aislado ni una casualidad de una sola convocatoria. Es la confirmación de que la ciencia española atrae cada vez más talento y financiación, justo cuando la competencia entre países por captar estos fondos nunca había sido tan alta.
España, motor científico de Europa
El Consejo Europeo de Investigación ha resuelto la convocatoria Advanced Grant 2025 con 319 proyectos financiados en toda Europa, repartidos en 24 países, con un presupuesto conjunto de 838 millones de euros. España se queda con 29 de esas ayudas, solo por detrás de Alemania, y logra una financiación de 81,7 millones de euros para sus universidades y centros de investigación.
El detalle que más llama la atención es la participación récord: 3.329 propuestas presentadas, un 31% más que en la edición anterior. Cuanta más gente compite por el mismo dinero, más difícil es destacar, y aun así España ha logrado mejorar su posición frente a convocatorias pasadas.
El proyecto que convierte una bacteria en fármaco
El Consejo Europeo de Investigación ha premiado, entre esos 29 proyectos, una idea que suena a ciencia ficción pero lleva dos décadas de trabajo detrás. El biólogo Luis Serrano, director del Centro de Regulación Genómica de Barcelona, ha conseguido su cuarta Advanced Grant consecutiva para desarrollar SafeDelivery, un tratamiento que convierte una bacteria pulmonar inofensiva en una auténtica "píldora viva" contra el cáncer.
La idea central es tan sencilla como ambiciosa: cargar la bacteria con un fármaco desactivado que solo se active al llegar al tumor. Mycoplasma pneumoniae, una bacteria pequeña que ya vive de forma natural en el pulmón humano, hará de vehículo de precisión hasta las células malignas.
Cómo funciona la fábrica de fármacos dentro del tumor
El equipo de Serrano combinará diseño de proteínas e inteligencia artificial generativa para crear la molécula terapéutica que se inyectará en el paciente. Esa molécula permanecerá bloqueada durante todo el trayecto por el organismo, y solo se activará cuando la bacteria alcance el tejido pulmonar afectado por el tumor.
Este enfoque busca resolver uno de los grandes problemas de la oncología actual: la toxicidad de los tratamientos sistémicos. Al activarse únicamente en la zona diana, la bacteria modificada instala lo que los investigadores describen como una fábrica de fármacos dentro del propio tumor, reduciendo así los efectos secundarios en el resto del cuerpo.
Cataluña, epicentro de la excelencia científica española
De los 29 proyectos conseguidos por España, 14 se desarrollarán en centros catalanes, casi la mitad del total nacional. No es un dato menor: instituciones como el CRG, el IRB Barcelona o el CNIC vuelven a demostrar que concentran una parte muy significativa del talento investigador del país.
Junto al proyecto de Serrano destaca también el de Eduard Batlle, del Instituto de Investigación Biomédica, especialista en cáncer colorrectal metastásico, que logra su tercera Advanced Grant. Ambos casos muestran un patrón que los propios científicos señalan: la excelencia genera excelencia, y los investigadores que ya han demostrado resultados encadenan financiación de forma consecutiva.
Entre las áreas que han recibido apoyo en esta convocatoria destacan:
- Biomedicina y oncología, con varios proyectos centrados en nuevas terapias contra distintos tipos de cáncer.
- Neurociencia y enfermedades genéticas, con investigaciones sobre dolencias hereditarias poco frecuentes.
- Física e inteligencia artificial, aplicadas a materiales avanzados y tecnologías cuánticas.
- Astrofísica, con estudios sobre la evolución de las galaxias y el universo temprano.
Lo que viene: más talento internacional y más competencia
Uno de los datos más reveladores de esta convocatoria tiene que ver con el origen de los investigadores premiados. El 41% de los 29 proyectos españoles están liderados por científicos de nacionalidad extranjera, procedentes de al menos ocho países distintos. Eso confirma que España ya no solo retiene talento propio, sino que también atrae investigadores de fuera.
De cara a los próximos años, el reto será mantener este ritmo en un contexto donde la competencia europea crece cada convocatoria. El propio incremento del 31% en propuestas presentadas anticipa que ser segundo de la Unión Europea será cada vez más difícil de repetir. Aun así, con proyectos como el de la píldora viva contra el cáncer avanzando hacia sus primeras fases clínicas, la ciencia española tiene motivos reales para mirar el futuro con un optimismo prudente.






