El mito del gen dominante de los hoyuelos se derrumba: un biólogo explica la verdad

La explicación está en el músculo cigomático mayor, que en algunas personas se divide y se ancla a la piel. Así lo ha desvelado un biólogo en Forbes y está arrasando en redes.

Seguro que en el cole te enseñaron que los hoyuelos se heredan con un gen dominante. Pues no es tan sencillo. Un biólogo acaba de desmontar uno de los mitos genéticos más repetidos, y el dato está arrasando en redes.

El músculo que explica todo (y no la genética fácil)

La culpa de esos hoyuelos que se marcan al sonreír no es de un gen, sino de un pequeño accidente anatómico. El responsable se llama músculo cigomático mayor. Normalmente, este músculo va del pómulo a la comisura de los labios sin interrupciones. Pero en algunas personas, durante el desarrollo, se divide en dos haces y uno de ellos se engancha directamente a la piel de la mejilla. Cuando sonríes, ese anclaje extra tira hacia dentro y se forma el hoyuelo.

No es un interruptor genético mágico, sino una chapuza muscular que se da más o menos en una de cada cinco personas, según recoge un estudio de 2019 del Journal of Craniofacial Surgery. La explicación ha corrido como la pólvora en TikTok, donde miles de usuarios están compartiendo el dato con caras de sorpresa.

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Por qué llevamos décadas aprendiéndolo mal

En clase nos dibujaban cuadros de Punnett con mayúsculas y minúsculas, y los hoyuelos siempre salían como dominantes. Era un ejemplo cómodo para explicar la herencia mendeliana, igual que los lóbulos de la oreja o la capacidad de enrollar la lengua. Pero esas lecciones, por muy didácticas que fueran, no se sostienen con los datos reales.

Un repaso de la Universidad de Delaware en Myths of Human Genetics es claro: ningún estudio genético ha respaldado jamás un modelo dominante simple para los hoyuelos. Lo que hay es un baile de varios genes, más una buena dosis de azar durante el desarrollo. Por eso pueden saltarse una generación, aparecer en un solo lado de la cara o salirle a un niño cuyos padres no tienen.

Nuestro cuerpo está lleno de estas pequeñas chapuzas anatómicas que, en lugar de un interruptor genético, son el resultado de un músculo que tomó un desvío durante el desarrollo.

Los hoyuelos no están solo en la cara: un patrón corporal que se repite

Este mismo principio de anclaje se ve en otros rincones del cuerpo. La barbilla partida, por ejemplo, funciona de forma parecida: el músculo mentoniano puede dividirse, y la piel queda pegada al hueso en lugar de quedar suelta. Son rarezas anatómicas distintas, pero con la misma lógica: un punto fijo que tira cuando los músculos se mueven.

Y más abajo, justo encima de las caderas, están los hoyuelos de Venus. Ahí no hay músculo, sino un ligamento corto que fija la piel a la espina ilíaca posterior. Sin sonrisas, sin contracción, solo un tirón pasivo que deja dos marcas. Lo fascinante es que el cuerpo repite el truco en distintos sitios con piezas distintas.

Lo que antes se veía como un solo rasgo con una sola historia genética se entiende ahora como un patrón que aparece donde la piel, el músculo y el tejido conectivo se encuentran en un punto fijo. La ciencia de los hoyuelos es, en realidad, la historia de cómo se construye un cuerpo con sus pequeños desvíos.

📱 El TL;DR (Too Long; Didn't Read)

  • 👤 De quién hablamos: El mito del gen dominante de los hoyuelos que arrasa en TikTok.
  • 📲 En qué red social ha pasado: TikTok y otras plataformas donde se ha viralizado la explicación biológica.
  • 🔥 Por qué es viral: Porque desmonta una lección de biología del colegio con un dato anatómico sencillo y visual.