En los primeros cinco días de julio de 2026, 153 personas han muerto en España por causas asociadas al calor extremo. No hablamos solo de golpes de calor: el sistema MoMo (Sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria, que estima el exceso de fallecimientos respecto a lo esperado) contabiliza todas las muertes que el calor agrava, sobre todo por problemas cardiovasculares, respiratorios o renales.
¿Qué dicen los datos del MoMo?
Junio ya cerró con 937 muertes atribuibles a las altas temperaturas, según los datos del Instituto de Salud Carlos III. Esa cifra es provisional —el MoMo recalcula constantemente conforme llegan notificaciones tardías— pero deja un mapa preocupante: Euskadi (153), Catalunya (127), Madrid (93) y Castilla y León (90) fueron las más golpeadas en ese mes. Solo Baleares, Canarias, Ceuta y Melilla registraron cero fallecimientos por esta causa.
Ahora, con julio apenas empezado, el recuento provisional suma 153 muertes en cinco días. Catalunya concentra 57, Andalucía 24 y Euskadi 18. El resto de comunidades también han notificado fallecimientos, salvo las mismas excepciones insulares y las ciudades autónomas.
El sistema MoMo no certifica causas individuales, sino que compara las muertes observadas con las esperadas para la época del año en cada territorio. Cuando las temperaturas se disparan, el sistema detecta un exceso de mortalidad que, estadísticamente, se atribuye al calor. Por eso los datos no son definitivos hasta semanas después, pero la tendencia es clara.
La segunda ola de calor ya está aquí
Este domingo 5 de julio ha comenzado oficialmente la segunda ola de calor del verano, con avisos meteorológicos en 14 comunidades. Los termómetros alcanzaron 43,5 grados en Badajoz el sábado, y las previsiones apuntan a que los valores se mantendrán por encima de los 40 grados en amplias zonas de la península hasta el martes. Las alertas naranjas por peligro importante cubren Andalucía, Aragón, Castilla-La Mancha, Catalunya, Extremadura, Galicia y Madrid.
Además de los avisos de AEMET, el mapa de riesgo para la salud del Ministerio de Sanidad vuelve a teñirse de rojo (riesgo alto) en gran parte del noroeste, el norte, el noreste y el suroeste. El naranja y el amarillo cubren casi todo el resto. Zonas verdes, pocas. Traducción: el calor no es una anécdota veraniega; es un riesgo sanitario de primer orden.
Aquí es donde conviene recordar que el calor extremo mata más que cualquier otro fenómeno meteorológico en España. Y, con el cambio climático, las olas de calor son cada vez más intensas, largas y frecuentes. En junio de 2022, por ejemplo, la mortalidad asociada al calor rozó los 2.500 fallecimientos en toda Europa solo en la primera ola. No son solo números.
El calor no es una incomodidad: es una amenaza real que se lleva vidas en silencio, sobre todo entre los más mayores y quienes trabajan al sol.

Por qué esto va más allá de un golpe de calor
Si solo pensamos en el golpe de calor, nos quedamos en la superficie. La mayoría de estas 153 muertes no son por insolación aguda, sino por descompensaciones de enfermedades crónicas que el cuerpo, sometido a temperaturas extremas, no puede gestionar. Las personas mayores, los niños pequeños, las embarazadas y quienes padecen problemas cardíacos o respiratorios, son los más vulnerables. Pero también hay un colectivo que a veces se olvida: la gente que trabaja al aire libre. Repartidores, obreros de la construcción, temporeros agrícolas. Gente joven, que quizá lee esto, y que está expuesta muchas horas sin posibilidad de refugiarse.
Conectar esto con la realidad de 2026 no es alarmismo, es pura lógica. Las temperaturas medias suben, los veranos se alargan seis semanas más que hace 40 años (según AEMET), y los sistemas sanitarios apenas tienen margen para la prevención más allá de los avisos. El plan nacional de actuaciones preventivas por altas temperaturas funciona, pero su alcance es limitado si no hay una cultura social y laboral de adaptación real: horarios flexibles en los trabajos de exterior, refugios climáticos en las ciudades, revisión activa de las personas mayores que viven solas. Cosas que aún no se cumplen de forma generalizada.
Mientras eso llega (si llega), lo que sí está en tu mano es sencillo: bebe agua sin esperar a tener sed, evita el sol entre las 12 y las 18, usa ropa holgada y fresca, y si conoces a alguien mayor o con problemas de salud, pásate un segundo a preguntar. El Ministerio de Sanidad insiste en que no todas las personas reaccionan igual al calor, y que la prevención individual salva vidas.
En resumen (para tu bolsillo y tu salud mental)
- 🌍 ¿Qué ha cambiado? La segunda ola de calor del verano ya está activa y los primeros cinco días de julio suman 153 muertes por calor, tras un junio con 937.
- 👥 ¿A quién afecta exactamente? A toda España, pero especialmente a mayores, enfermos crónicos, niños, embarazadas y trabajadores al aire libre.
- ✅ ¿Qué puedes hacer al respecto? Hidratarte, evitar el sol en horas centrales, comprobar que tus allegados vulnerables estén bien y consultar el mapa de riesgo del Ministerio de Sanidad.



