Te han repetido mil veces que necesitas 10.000 pasos al día, pero un cardiólogo tira por tierra esa cifra con datos de 110.000 pacientes.
José Abellán, médico especializado en cardiología, lo ha explicado sin rodeos en su perfil de Instagram. Y no es un consejo de brocha gorda: se apoya en un estudio del Journal of the American College of Cardiology liderado, entre otros, por investigadores de la Universidad de Granada. Lo que han descubierto cambia las reglas del juego.
El seguimiento mastodóntico de más de 110.000 personas ha permitido asociar el número de pasos diarios con el riesgo de morir por cualquier causa o de sufrir un evento cardiovascular como un infarto. La sorpresa no es menor: la relación no es lineal, sino que existe una dosis óptima.
Dicho más claro: no hace falta llegar a los 10.000 para proteger el corazón. El propio Abellán insiste en que 'son menos, e importa mucho cómo los des'. Y los datos lo confirman.
En concreto, la tasa de mortalidad empieza a bajar de forma significativa a partir de los 8.700 pasos diarios. Sí, has leído bien. 1.300 pasos por debajo del supuesto estándar que llevas años persiguiendo. Eso ya es un dato para soltarlo en la cena.
Lo que de verdad cuenta no es tanto llegar a los 10.000, sino que con 8.700 pasos diarios ya reduces el riesgo de infarto si además le metes ritmo.
La velocidad sí importa, y mucho
Otro hallazgo que te va a hacer replantearte los paseos tranquilos: la velocidad de la marcha también dicta sentencia. Los investigadores compararon a quienes caminan lento (unos 30 pasos por minuto) con los que se mueven a ritmo moderado (60 pasos/minuto) o rápido (entre 90 y 100 pasos/minuto).
El resultado es demoledor: 'los que caminan algo más rápido tienen un mejor pronóstico que los lentos', resume Abellán. O sea, que no vale con arrastrar los pies mientras miras el móvil. Si consigues acelerar el paso, el beneficio se multiplica.
Puede parecer una perogrullada, pero piensa en la última vez que saliste a andar 'para hacer ejercicio'. Si no sentiste que te faltaba un poco el aire, probablemente no estabas caminando lo bastante rápido.
Cardio está bien, pero sin fuerza te quedas a medias
Aquí viene el detalle que casi nadie te cuenta cuando hablan de los pasos. Abellán se moja: no es suficiente con hacer solo ejercicio cardiovascular. Combinarlo con trabajo de fuerza es la auténtica clave para reducir riesgos de verdad.
La lógica es aplastante: un corazón fuerte necesita también un sistema musculoesquelético que lo aguante. Y las pesas, aunque no den pasos, mejoran la salud cardiovascular tanto como una caminata rápida, según varios estudios. Así que, ya sabes, un par de días de gimnasio no te los quita nadie.
Al final, la receta es más sencilla de lo que parece: camina con cierto ritmo hasta alcanzar los 8.700 pasos y no te olvides de las mancuernas. Tu corazón te lo va a agradecer más que obsesionarte con un número redondo que salió de una campaña de marketing.
🧠 Para soltarlo en la cena
Caminar 8.700 pasos rápido y hacer pesas reduce riesgo cardiovascular.




