Reconócelo, cada vez que entras al súper te bombardean con yogures proteicos, barritas proteicas, pan con proteínas... como si lo de no ser culturista fuera pecado. Pues un cardiólogo con más de 500 estudios publicados viene a decirte: 'Tranqui, no te obsesiones'. Dariush Mozaffarian, profesor en la Universidad Tuft, lo tiene claro: la atención deberíamos ponerla en las grasas saludables.
Lo que dice el cardiólogo que ha soliviantado a los devotos del pollo y el batido
En una entrevista reciente con The Washington Post, Mozaffarian disparó: 'Creo que la gente está obsesionada erróneamente con las proteínas cuando debería estarlo con las grasas saludables. No es una boutade de un doctor: este tío ha publicado más de 500 artículos científicos sobre nutrición cardiovascular, así que argumentos tiene. Lo que sostiene es que la evidencia acumulada sitúa las grasas insaturadas en lo más alto del podio para la salud metabólica y del corazón.
No lo dice por decir. Las grasas saludables ayudan a absorber vitaminas, forman parte de cada célula de tu materia gris (literal) y, según varios estudios, pueden reducir la neurodegeneración y favorecer la memoria. Vamos, que son gasolina de la buena para el coco.
Aceite de oliva, frutos secos, pescado: los héroes sin capa de tu despensa
Mozaffarian no se corta: 'provienen de las plantas: frutos secos, semillas y aceites vegetales, así como de los mariscos'. Y aquí entra nuestra querida dieta mediterránea con el AOVE como estandarte. El aceite de oliva, más allá de dar sabor a pan con tomate, es pura grasa monoinsaturada que baja el colesterol malo sin tocar el bueno. Lo mismo los frutos secos: un 80-90% de su composición es grasa, y los estudios demuestran que tomarlos a diario —un puñado, no tres bolsas— reduce el riesgo cardiovascular.
El pescado azul es otro fijo: salmón, caballa, boquerones... todos cargaditos de omega-3, ese ácido graso que desinflama y mantiene los triglicéridos a raya. Y un aviso para los que demonizan los aceites de semillas: 'el mensaje de redes sociales que los hace pasar por nocivos es simplemente falso', remacha el cardiólogo.
La evidencia sobre beneficios cardiovasculares y metabólicos deja a las grasas saludables, no a las proteínas, en el centro del plato.
Ni las proteínas sobran ni toda grasa vale: la letra pequeña que te interesa
Aquí no va de guerra de nutrientes. Las proteínas son necesarias, sobre todo para mantener músculo y controlar el hambre. Pero Mozaffarian recuerda que las grasas de origen vegetal y marino son mejores aliadas para tu sistema vascular que los suplementos proteicos de bote. Y sí, los lácteos enteros —yogur natural sin azúcar, queso— tienen grasas que, sin ser tan potentes como las del aceite o los frutos secos, son 'moderadamente saludables', especialmente en fermentados. Lo que mata es el azúcar y los almidones refinados, no la grasa de un yogur natural.
El consejo práctico es fácil: añade un chorro de AOVE a la ensalada, espolvorea semillas de calabaza o nueces en el desayuno y cena un pescado azul al menos dos veces por semana. Sin agobios, sin contar gramos.
🧠 Para soltarlo en la cena
Las grasas saludables, no las proteínas, son el nutriente más protector para tu corazón.



