Presupuestos de Cataluña: Illa se asegura la legislatura hasta 2028 con ERC y Comuns

Las cuentas rozan los 50.000 millones y ponen fin a tres años de prórroga presupuestaria. El Govern de Illa logra estabilidad, aunque los socios avisan de que la legislatura no está blindada y cada cumplimiento será un examen.

Si vives en Cataluña, lo que ha pasado este jueves en el Parlament va a marcar los próximos dos años. Salvador Illa ha logrado aprobar sus primeros presupuestos, unas cuentas que rozan los 50.000 millones de euros y que ponen fin a tres años de prórroga presupuestaria. Con el apoyo de ERC y los Comuns, el president se garantiza la legislatura hasta 2028, aunque el camino ha sido largo y lleno de cesiones.

Indignómetro

Nivel de impacto social: 9/10. La aprobación afecta directamente a los servicios públicos, la inversión y la estabilidad política de Cataluña durante los próximos dos años, tocando el día a día de más de siete millones de ciudadanos.

Unos presupuestos que cierran tres años de prórroga

Cataluña arrastraba desde 2023 los presupuestos prorrogados del anterior Govern. Este jueves, el Parlament ha dado luz verde a las cuentas de Illa, que se convierten en una de las pocas autonomías en aprobar la ley considerada la piedra angular de cualquier ejecutivo. El proceso no ha sido sencillo: hizo falta un primer intento fallido en marzo, cuando ERC obligó al president a retirar los presupuestos para evitar una derrota en la votación.

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El escollo principal fue la negativa del Gobierno de Sánchez a ceder el 100% del IRPF a la Generalitat. Tras 25 días de pulso, ambas partes se dieron una segunda oportunidad que ha culminado hoy. ERC ha congelado esa carpeta a la espera de la votación de la nueva financiación en el Congreso, prevista antes de fin de año. A cambio, se han asegurado compromisos en infraestructuras como la línea orbital ferroviaria o la mayoría catalana en el Consorcio de la Zona Franca.

El precio de la estabilidad: exigencias que no desaparecen

El apoyo de ERC no es un cheque en blanco. Los republicanos ya han empezado a marcar perfil de oposición exigiendo a Illa que convoque la Junta de Seguridad para desplegar a los Mossos en puertos y aeropuertos, un compromiso pendiente desde hace año y medio. Para los de Oriol Junqueras, la aprobación de las cuentas es un arma de doble filo: pierden la gran palanca para condicionar al Govern, pero evitan un adelanto electoral que les habría pillado a contrapié. Ahora pueden centrarse en las municipales de 2027 y en presionar a Sánchez por la financiación.

Los Comuns, por su parte, han advertido de que la estabilidad no está blindada. Su ‘sí’ a los presupuestos en febrero se sustentó en la promesa de limitar la compra especulativa de vivienda antes del 31 de julio. La iniciativa, tramitada por urgencia, debe superar su primer trámite la semana que viene, pero el verdadero reto será consensuar una fórmula entre PSC, ERC, los Comuns y la CUP que sea robusta jurídicamente. Si no llegan a tiempo para el último pleno antes de vacaciones, la tensión volverá en septiembre.

Illa logra su primer gran éxito legislativo, pero la legislatura sigue en minoría y cada votación será un examen.

Legislatura asegurada, pero con condiciones

Con los presupuestos, Illa da por zanjado uno de los principales retos que se había fijado para relanzar un Govern desgastado por crisis como la de Rodalies y la de los maestros. Ahora dispondrá de margen para impulsar sus planes de vivienda e infraestructuras y emancipar su agenda de las exigencias diarias de los socios. Sin embargo, los conflictos latentes no han desaparecido: los profesores amenazan con volver a la carga a principios de curso y las turbulencias en la política estatal —con Pedro Sánchez en el centro— siempre pueden salpicar.

El precedente histórico invita a la cautela. La última vez que un president socialista aprobó presupuestos con el apoyo de ERC fue en 2009, con José Montilla. Entonces los republicanos estaban dentro del Govern; ahora gobiernan desde la oposición, y partidos como Junts y la CUP ya les acusan de formar un ‘tripartito’ de facto. El desgaste para ERC puede ser alto si no logra traducir su apoyo en hechos palpables para su electorado.

Para el lector de a pie, estas cuentas significan, sobre el papel, más inversión en sanidad, educación y vivienda, pero el verdadero impacto dependerá de la ejecución real de las partidas. El Govern se ha comprometido a nombrar un nuevo director general de disciplina de vivienda, encargado de centralizar a los inspectores que harán cumplir los topes de alquiler. Si esa maquinaria funciona, puede suponer un antes y un después para miles de inquilinos. Si se atasca, será papel mojado. El sistema de financiación autonómica sigue siendo la gran incógnita de fondo que marcará el margen real de todas estas promesas.

📌 En claves: lo que debes saber

  • Qué ha pasado: El Parlament ha aprobado los primeros presupuestos de Salvador Illa, por casi 50.000 millones, con el apoyo de ERC y los Comuns.
  • Por qué te importa: Las cuentas marcan la inversión en servicios públicos, vivienda e infraestructuras durante los próximos dos años, y dan estabilidad política.
  • A quién afecta: A los ciudadanos de Cataluña, especialmente en educación, sanidad y vivienda, y a la estrategia de partidos como ERC y los Comuns.
  • Hacia dónde vamos: La legislatura se alarga hasta 2028, pero ERC y los Comuns condicionan su apoyo al cumplimiento de los acuerdos sobre vivienda y autogobierno.