La Sierra de Alcubierre (Zaragoza) lleva ardiendo desde la tarde del 30 de junio. Un incendio forestal descontrolado ha calcinado ya cerca de 1.000 hectáreas y mantiene en vilo a los vecinos de varios municipios a ambos lados de la sierra. Más de 250 efectivos luchan contra las llamas en un operativo que, según las autoridades, está lejos de controlarse.
¿Cómo empezó y por qué se ha descontrolado?
El fuego se declaró poco antes de las 16:00 horas del martes en el paraje de Valocinar, en el término municipal de Leciñena. Según la vicepresidenta del Gobierno de Aragón, Mar Vaquero, el origen apunta a una chispa desprendida de una cosechadora que faenaba en la zona. Sin embargo, agricultores locales consultados por este diario muestran sus dudas y recuerdan que el pasado domingo se sofocó un conato de incendio en el mismo punto, provocado por un rayo. Se ha abierto una investigación para determinar las causas exactas.
Las condiciones meteorológicas han convertido un foco inicial en un incendio “totalmente descontrolado”, según los bomberos desplazados. Las rachas de viento, que alcanzan los 60 km/h y se espera que suban hasta los 70, empujan el fuego en varias direcciones y dificultan cualquier intento de ataque frontal. La humedad, que apenas ronda el 25 %, no ayuda.
¿Cómo afecta a la población y al entorno?
De momento no ha sido necesario evacuar ningún núcleo habitado, pero la situación podría cambiar si el frente sigue avanzando. La carretera A-129, que une Leciñena y Alcubierre, está cortada al tráfico. El Puesto de Mando Avanzado se ha instalado en las afueras de Leciñena, cerca del campo de fútbol, y en un almacén municipal se ha organizado el avituallamiento para los equipos de extinción.
Los efectivos trabajan por turnos de 12 horas. Durante la noche, la ausencia de medios aéreos deja toda la responsabilidad a las brigadas terrestres y a los agentes de protección de la naturaleza. Un bombero de la Brigada Terrestre de Aguas Vivas explicaba que la intensidad de la llama baja al anochecer, pero “si está muy alborotado, no se puede atacar la cabeza del incendio. Iremos por los flancos, chino chano, poquito a poquito”.
Mientras, en pueblos como Robres, al otro lado de la sierra, los agricultores se han organizado para formar cortafuegos con sus tractores, una práctica habitual en este tipo de emergencias. La solidaridad vecinal es uno de los pocos resquicios de esperanza en una noche que se presentaba “eterna”, según fuentes del operativo.
Los bomberos reconocen que el incendio está fuera de capacidad de extinción y que la noche, sin helicópteros ni aviones, complica aún más el trabajo de contención.
Un escenario que se repite: la Sierra ya ardió en 2019
Hace solo siete años, en julio de 2019, este mismo paraje sufrió un incendio de dimensiones casi idénticas: alrededor de 1.000 hectáreas calcinadas en los términos de Leciñena y Perdiguera. Aquella vez, el fuego lo originó la combustión de un buggy que circulaba ilegalmente por el monte con temperaturas de 38 °C y una humedad del 18 %. Su conductor fue condenado a dos años de cárcel.
La Sierra de Alcubierre, un espacio natural de alto valor ecológico situado entre Zaragoza y Huesca, ya demostró entonces una vulnerabilidad extrema. La repetición de episodios extremos con pocos años de diferencia pone sobre la mesa la necesidad de reforzar la prevención y la gestión forestal en zonas de alto riesgo.
Hoy, 1 de julio, el consejero de Hacienda, Interior y Administración Pública, Roberto Bermúdez de Castro, no ocultaba su pesimismo: “No somos nada optimistas. Mañana va a ser un día muy duro”. Además, el Gobierno aragonés ha solicitado refuerzos a Cataluña, Comunidad Valenciana y Castilla y León, mientras que el IV Batallón de la Unidad Militar de Emergencias (UME) y varias brigadas del Ministerio para la Transición Ecológica trabajan en en la zona.
Para combatir las llamas, el Gobierno de Aragón ha movilizado helicópteros y brigadas helitransportadas de Bailo, Boltaña, Peñalba, Brea de Aragón y Ejea, además de nueve brigadas terrestres y siete autobombas. A esto se suman los medios activados por el Ministerio: dos brigadas helitransportadas de la BRIF de Daroca, un avión anfibio ‘Foca’, tres anfibios ligeros, dos máquinas bulldozer, un helicóptero de Plasencia del Monte y, por supuesto, el IV Batallón de la UME. El operativo es uno de los más importantes desplegados en la comunidad en los últimos años.
📌 El foco social: las claves
- 🔎 Qué es lo importante: Un incendio forestal descontrolado arrasa 1.000 hectáreas en la Sierra de Alcubierre.
- 👥 Quiénes son los afectados: Vecinos de varios municipios y agricultores que luchan por proteger sus tierras.
- ➡️ Qué consecuencias puede traer: El fuego, fuera de capacidad de extinción, podría obligar a evacuar pueblos y dañar gravemente el ecosistema.




