La inflación de junio 2026 se mantiene en el 3,2%. La cesta de la compra sigue un 2,1% más cara que hace un año, y la luz sube al desaparecer las rebajas fiscales.
El Instituto Nacional de Estadística (INE) ha publicado el dato adelantado este mismo lunes. Vamos por partes: el IPC (Índice de Precios al Consumo, lo que mide cuánto sube la vida) se queda en el mismo nivel que en abril y mayo. No ha bajado, pero tampoco repunta. El matiz está en qué cosas suben y qué cosas bajan dentro de ese 3,2%.
Por qué la luz y el gas pegan el subidón ahora
Desde el 1 de junio, el Gobierno eliminó las rebajas del IVA que llevaban meses conteniendo el recibo. A efectos prácticos, la factura de la luz y el gas es más cara que hace un año. En tasa mensual, los precios subieron un 0,6%, mucho más que la décima de mayo. La mayoría de los hogares lo notará en el próximo cargo.
El fin de esas ayudas fiscales era un movimiento esperado, pero justo cuando el calor aprieta y el aire acondicionado se vuelve imprescindible, el golpe duele el doble. Si vives en una zona donde julio y agosto son infiernos, prepara la cartera.
¿Y la gasolina? La tregua en Oriente Medio da un respiro
Aquí viene la sorpresa: los carburantes han bajado en junio en comparación con la barbaridad que costaban hace un año. ¿El motivo? El memorando de paz entre Irán y Estados Unidos ha relajado la tensión sobre el petróleo. Menos miedo a cortes de suministro, barril de Brent más barato y, de rebote, el litro de gasolina y diésel más suave al pasar por caja.
El alivio no es para tirar cohetes, pero sirve para compensar la subida de la luz. En la práctica, el coste de llenar el depósito baja entre un 3% y un 5% respecto a mayo según el INE. Para quien usa el coche a diario para ir al curro, el pequeño respiro se nota.

Lo que importa de verdad: cómo sobrevive tu bolsillo
El Ministerio de Economía insiste en que la inflación está estable, pero esa estabilidad tiene trampa. La inflación subyacente (la que excluye energía y alimentos frescos) solo baja una décima, al 2,9%, apoyada por la moderación de algunos servicios turísticos. O sea, los precios que más te afectan al día a día siguen altos.
Y luego está la cesta de la compra, esa que no perdona. Un 2,1% más cara que hace un año es mucho si tu sueldo no ha subido lo mismo. La leche, el pan, el aceite... no aparecen en esta foto adelantada, pero el dato definitivo del 15 de julio confirmará si siguen encareciendose.
La electricidad por las nubes y la comida que no baja: la combinación perfecta para que el final de mes sea aún más cuesta arriba.
Para echar el freno, el Consejo de Ministros de este mismo lunes ha aprobado un nuevo paquete anticrisis. La estrella: una ayuda a la compra de carburantes para los hogares que empieza con 15 céntimos por litro en julio, baja a 10 en agosto, 5 en septiembre y desaparece en octubre. Una medida decreciente pensada para amortiguar el último coletazo del encarecimiento energético.
Como siempre, la letra pequeña importa. Esta ayuda será automática en la gasolinera, no tendrás que pedir nada, pero solo aplica a hogares, no a empresas. Y la cuantía mengua rápido: en septiembre apenas serán 5 céntimos. Si tienes un diésel viejo que bebe mucho, el ahorro de verdad lo notarás en julio, aprovecha.
En resumen (para tu bolsillo y tu salud mental)
- 💸 ¿Qué ha cambiado? La inflación general sigue en el 3,2%, pero la luz y el gas han pegado un estirón porque se acabaron las rebajas fiscales.
- 👥 ¿A quién afecta exactamente? A todos los hogares, pero más a quienes tienen hipoteca variable, alquiler que se revisa con el IPC o dependen del coche.
- ✅ ¿Qué puedes hacer al respecto? Aprovechar la ayuda al carburante en julio si usas coche, comparar tarifas de luz y esperar al 15 de julio para ver si la cesta de la compra te da una tregua.



