Creatina y depresión: una revisión de estudios sugiere que podría ayudar (pero no es un milagro)

El compuesto famoso por aumentar músculo muestra resultados mixtos como coadyuvante en trastornos del ánimo. Los expertos piden más investigación antes de recomendarlo como terapia.

Lo de la creatina siempre ha sido cosa de gimnasio, pero ahora los científicos miran hacia otro músculo: el cerebro. Me he topado con una revisión de la Universidad de Ottawa que pone sobre la mesa una idea tan simple como provocadora: ¿y si este suplemento ayudase a tratar la depresión?

Primero, lo básico. La creatina es uno de los compuestos más estudiados en el deporte y todo apunta a que ayuda a los músculos a regenerar energía. Lo que quizá no sabías es que el cerebro también necesita esa misma molécula, el trifosfato de adenosina, para funcionar a pleno rendimiento. De ahí la pregunta lógica: si el órgano que más energía gasta no la repone bien, ¿podría un suplemento nutricional marcar la diferencia?

La revisión, publicada en Brain Medicine, revisó seis informes científicos que describían cinco ensayos controlados aleatorios. Hablamos del patrón oro de la ciencia médica: ni los participantes ni los investigadores sabían quién tomaba creatina y quién un placebo. Los estudios incluían a 238 personas, la mayoría mujeres, con una edad media de 36 años, y se realizaron en Corea del Sur, Estados Unidos, Brasil, Israel y la India.

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Los resultados, con todo, fueron un carrusel. Dos de los cinco ensayos –ambos extraídos del mismo estudio en mujeres con depresión mayor– encontraron que añadir 5 gramos diarios de creatina al antidepresivo habitual reducía los síntomas más que el placebo tras ocho semanas. En otro, donde se combinó creatina con terapia cognitivo-conductual, la puntuación en los cuestionarios de tristeza también mejoró de forma más marcada que con la terapia sola.

Pero los otros tres ensayos no vieron nada. Ni en personas que ya no respondían a la medicación, ni en adolescentes, ni en pacientes con trastorno bipolar –donde, de hecho, dos personas desarrollaron hipomanía o manía tras tomar creatina. Un detalle que obliga a ser muy prudente.

Dos estudios encontraron beneficios claros; otros tres, ni rastro. La evidencia no es suficiente para cambiar el tratamiento, pero sí para no pasar página.

La lógica biológica tiene su peso. El cerebro consume una cantidad desproporcionada de energía y estudios anteriores muestran que en personas con depresión el metabolismo de la creatina cerebral está alterado. Además, este suplemento podría influir en las vías de la dopamina y la serotonina, los mismos mensajeros que atacan los antidepresivos. Pero los autores de la revisión lo dejan claro: la relación sigue siendo una correlación, no una causalidad demostrada.

“La señal es interesante, pero no es un veredicto”, apuntó Bassam Jeryous Fares, director del trabajo. “Dos ensayos apuntaban en una dirección y tres en otra. Ese no es el tipo de evidencia con la que se cambia la práctica clínica”. Su colega Nicholas Fabiano, autor líder, coincide: “La creatina parece segura –solo se han observado molestias gastrointestinales leves– pero todavía no podemos afirmar que ayude ni que los resultados sean generalizables”.

Los propios investigadores insisten en las limitaciones: muestras pequeñas, desequilibrio entre sexos y calidad variable de los estudios. Por eso, reclaman ensayos más amplios, de mayor duración y que evalúen la creatina combinada con ejercicio.

Lo que esto significa (y lo que no) para quien convive con la depresión

Ni este artículo ni la revisión científica dicen que vayas a cambiar tu medicación por un bote de creatina. La depresión es una enfermedad compleja, con múltiples causas y tratamientos que han salvado vidas. Tomar un suplemento sin supervisión médica y sin evidencia sólida puede ser, como mínimo, inútil. En casos como el trastorno bipolar, incluso peligroso. Recordemos otros suplementos de moda, como la vitamina D o el magnesio, que prometían mejorar el ánimo y luego los grandes estudios matizaron el entusiasmo. La cautela, una vez más, es la mejor aliada.

🧠 Para soltarlo en la cena

La creatina podría ayudar en la depresión, pero sin certeza.

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