Si llevas un tiempo con el runrún de que te pueden echar, o ya te ha llegado la carta, conviene que sepas de qué pie cojea la empresa cuando alega ciertos motivos. El abogado laboralista Manuel Espinosa, del despacho EOM Equipo Jurídico, ha enumerado en TikTok los diez despidos más frecuentes, desde la impuntualidad hasta los recortes organizativos, y avisa: hacerlo sin la justificación correcta sale carísimo. Vamos a traducirlo para que no te pille desprevenido.
El 'top' de los despidos que más se repiten
Espinosa, conocido en redes por ponerle claridad al derecho laboral, recoge en su lista motivos que seguro te suenan. Las llegadas tarde sin aviso, el bajo rendimiento injustificado y las reestructuraciones por causas económicas o técnicas están entre los que ve a diario en el juzgado. Pero la clave no está solo en el motivo, sino en los papeles que lo acompañan.
En la práctica, muchos de estos despidos acaban declarándose improcedentes (cuando el juez entiende que no hay causa suficiente o no se ha probado como marca la ley). Por ejemplo, para que un bajo rendimiento justifique la extinción, la empresa tiene que demostrar con datos objetivos que el trabajador rinde por debajo de lo pactado, no vale con echar en caliente porque un proyecto salió mal.
Y con la impuntualidad, aunque parezca obvia, hace falta un historial consistente de retrasos no justificados y una comunicación previa. Si el día de tu baja laboral por enfermedad te avisan de que estás fuera... mejor guarda el justificante y consulta con un abogado.
Qué pasa cuando un despido está mal hecho (y no es solo un papel mal escrito)
El abogado insiste en que las prisas o la falta de pruebas pueden convertir un despido que parecía disciplinario en improcedente, y ahí es donde la empresa se la juega. Si el juez lo declara improcedente, el empresario puede elegir entre readmitirte o pagar una indemnización de 33 días por año trabajado (45 si el contrato es anterior a febrero de 2012), más los salarios de tramitación si te opones.
Pero el riesgo no acaba ahí: si el motivo está relacionado, por ejemplo, con ejercer un derecho fundamental (como reclamar horas extra o denunciar una situación de acoso), el despido puede considerarse nulo y la readmisión es obligatoria. Las consecuencias legales para el negocio no son solo económicas, también afectan a la reputación y a futuros conflictos colectivos.
Aquí es donde la advertencia del letrado coge peso: en su día a día ve cómo empresas que creían tenerlo todo atado acaban pagando más de lo previsto por no documentar los motivos o por aplicar recortes de plantilla sin negociar.
Lo que más se repite en consulta, según explica en el vídeo, es el despido por bajo rendimiento que luego no puede acreditarse, y la famosa “carta de despido genérica” que solo menciona el artículo del Estatuto de los Trabajadores, sin concretar hechos.
Cómo actuar si te echan: lo que de verdad te protege
A estas alturas ya habrás pillado lo importante: un despido no es una sentencia firme. El plazo para impugnarlo es de 20 días hábiles desde la fecha de efectos (artículo 59.3 del Estatuto de los Trabajadores), y no necesitas abogado de oficio de entrada, aunque sí conviene acudir a un profesional cuanto antes porque ese plazo es crítico. La papeleta de conciliación en el SMAC es el primer paso obligatorio antes de ir al juzgado.
En una época en que los despidos por causas objetivas ya superan a los disciplinarios en muchas provincias — según las últimas estadísticas del Ministerio de Trabajo — , estar informado deja de ser una opción. La mayoría de los trabajadores teme reclamar por miedo a represalias, pero la ley ampara la acción sin coste si se gana el pleito. Y ojo: si trabajas en una empresa con convenio propio, revisa las mejoras voluntarias de indemnización que pueda recoger, porque a veces duplican el mínimo legal.
La diferencia entre un despido barato y uno que le duele al bolsillo de la empresa está en los papeles y en la prontitud con la que actúes.
El abogado de EOM Equipo Jurídico lo resume con realismo: los diez motivos más frecuentes son previsibles, pero la forma de ejecutarlos es lo que determina si el trabajador sale con una mano delante y otra detrás o con la indemnización que le corresponde. Así que, si te llega la carta, revisa si describe hechos concretos, si aporta pruebas y si respeta los plazos de preaviso; y si no, no te calles.
En resumen (para tu bolsillo y tu salud mental)
- 💸 ¿Qué ha cambiado? Nada normativo: lo que ha cambiado es que los despidos mal documentados se pagan más caro.
- 👥 ¿A quién afecta exactamente? A cualquier trabajador por cuenta ajena, especialmente si el despido es por bajo rendimiento o causas organizativas.
- ✅ ¿Qué puedes hacer al respecto? Revisa la carta al milímetro y, en los primeros 20 días hábiles, presenta papeleta de conciliación.



