Se veía venir, pero duele igual. Bungie, el estudio que Sony compró por 3.600 millones de dólares en 2022, acaba de anunciar una nueva tandita de despidos: 292 personas a la calle, la mayoría del equipo de Destiny 2 y un buen trozo del de Marathon. La justificación oficial es 'alinear recursos con prioridades a largo plazo'. Traducción: Destiny 2 ya no da el callo y Marathon, el shooter de extracción que debía ser la gran baza, pincha en hueso.
Hermen Hulst, CEO de PlayStation, ha tirado del hilo corporativo con un comunicado que mezcla tristeza y pragmatismo de Power Point. 'Dolorosa pero necesaria', dice. La frase se repite tanto que ya empalaga. Lo que no aclara es cuántos de esos 850 empleados que Bungie tenía en 2024 siguen dentro. Aunque, con 292 fuera, la cuenta baja rápido.
El comunicado que nadie quería leer
El texto, que Bungie ha publicado en sus redes, arranca con un 'con profunda tristeza' que suena a disco rayado. Reconocen que Destiny 2 no ha cumplido expectativas en los últimos años y que, sin nuevo contenido, la plantilla sobra. 'No hemos podido seguir operando con con nuestro tamaño anterior', admiten. Ese doble 'con' lo dice todo sobre el estado de ánimo interno.
Bungie no puede seguir con la estructura de antes, y esa es la única verdad transparente de todo el comunicado.
Lo peor es que la franquicia Destiny, esa saga que ha dado más de una década de raids y crisoles, se queda en pausa indefinida. Ni Destiny 3, ni relanzamiento. Hubo rumores de un rebautizado 'Destiny Infinity', pero la idea quedó en un cajón. Mientras, Marathon sigue su camino titubeante: dos temporadas y un futuro que Hulst describe con la energía de quien dice que el proyecto aún respira.
Destiny 2, congelado; Marathon, en chasis
La decisión de parar Destiny 2 ya se conocía, pero ahora duele más: se va la mayor parte del equipo que lo mantenía. No hay actualizaciones, no hay expansiones. El juego queda como un cadáver exquisito que los fans seguirán paseando por nostalgia. Marathon, por su parte, iba a ser el as bajo la manga de Sony en el terreno de los shooters de extracción, pero las cifras de jugadores son un soplo de aire frío.
Según el comunicado, el equipo de Marathon será el núcleo de Bungie y además trabajará en otros proyectos. Vamos, que el estudio se reduce a un puñado de creativos y mucha incertidumbre. Justin Truman, director de Bungie, también hace las maletas, según ha filtrado Jason Schreier. Otro síntoma de que el barco hace aguas.
Sony, los juegos como servicio y la compra que salió rana
Pongamos contexto: Sony adquirió Bungie en 2022, en pleno hype por los juegos como servicio. Luego la compañía dio un giro de 180 grados y canceló una docena de proyectos. La compra, que costó 3.600 millones, hoy parece un mal chiste. Destiny 2 daba dinero entonces, pero el modelo se ha agotado y Marathon no ha compensado. La ironía: Sony se está deshaciendo del músculo que compró, mientras los empleados pagan los platos rotos.
Estos despidos son el tercer gran golpe en el estudio en dos años. La plantilla se ha reducido drásticamente y el futuro de Bungie como estudio creativo independiente dentro de Sony pende de un hilo. Si Marathon no remonta, igual nos encontramos con el anuncio que nadie quiere imaginar.
Hype-O-Meter
Nivel de hype: 2/10. La confianza en Bungie está más baja que el ánimo en la oficina de recursos humanos. Marathon no arranca, Destiny está muerto y los recortes duelen. Solo un milagro o un golpe de timón salva este estudio. (Spoiler: los milagros no cotizan en bolsa).
El resumen para vagos (TL;DR)
- 🎯 ¿Qué ha pasado? Bungie despide a 292 personas, la mayoría del equipo de Destiny 2 y parte de Marathon.
- 🔥 ¿Por qué importa? Es la enésima oleada de recortes en el estudio que Sony compró por 3.600 millones; la apuesta por los juegos como servicio sale carísima.
- 🤔 ¿Nos afecta o es solo un meme? Si eres fan de Destiny, duele ver su final así. Si esperabas Marathon, el futuro pinta gris. Si sólo juegas al FIFA, ni te has enterado.



