Una sola frase del presidente de Estados Unidos ha puesto en jaque la relación comercial con la Unión Europea. Si el bloque aprueba un impuesto a las grandes tecnológicas, Trump amenaza con aranceles del 100% sobre todos los productos europeos que entran al país. La tensión se ha disparado cuando el Parlamento Europeo insiste en un gravamen que podría recaudar hasta 43.000 millones de euros.
El tuit que ha disparado todas las alarmas
“Por favor, permitan que esta declaración sirva para advertir de que cualquier País que imponga tal Impuesto será inmediatamente respondido con un arancel del 100% sobre todos y cada uno de los Bienes enviados a los Estados Unidos de América”, publicó Trump en redes sociales. El presidente añadió que este nuevo impuesto reemplazaría cualquier acuerdo comercial negociado previamente. La bravata, que no es nueva, añade fuego a una negociación ya de por sí muy caliente: la del presupesto europeo para el periodo 2028-2034.
La Comisión Europea respondió con contundencia: “La UE y sus Estados miembros tienen el derecho soberano de regular las actividades económicas en su territorio. Las medidas unilaterales que apunten contra estas políticas legítimas no están justificadas, y si se llevan a cabo, la UE responderá de forma rápida y decidida para defender sus derechos y su autonomía regulatoria”, indicó un portavoz comunitario. La comunicación de Trump llega en un momento especialmente sensible para la UE, inmersa en las negociaciones del próximo marco financiero plurianual.
A quién afecta el impuesto y cuánto dinero está en juego
La propuesta de la Eurocámara es clara: un tipo de entre el 3% y el 5% sobre los ingresos de compañías con una facturación mundial superior a los 750 millones de euros y que ingresen más de 50 millones en suelo europeo. Con ese diseño, la diana son los gigantes de Silicon Valley: Google, Apple, Meta o Amazon, entre otros.
Según los técnicos del Parlamento Europeo, la recaudación alcanzaría los 43.000 millones de euros, una cifra que contrasta con los apenas 5.000 millones que calcula la Comisión si se limitara a extender los impuestos ya existentes a los Veintisiete. La diferencia está en que Bruselas aplica una metodología más conservadora, mientras los eurodiputados quieren una nueva fuente de ingresos para el presupuesto comunitario. La propuesta ha encontrado el respaldo de países como Francia y España, que llevan años reclamando que las multinacionales tributen donde generan valor.
Y los números tienen trampa política: el Parlamento Europeo ya ha amenazado con tumbar el Marco Financiero Plurianual 2028-2034 si no incluye un incremento de 60.000 millones en ingresos propios. Es decir, sin un impuesto digital ambicioso, el presupuesto no sale adelante. Una carta de presión que explica por qué Bruselas se mantiene en guardia ante las amenazas de Washington.
El Parlamento Europeo condiciona el presupuesto a un impuesto digital que podría recaudar 43.000 millones; si Trump cumple su amenaza, el coste para las exportaciones europeas se duplicará.
El choque de calendarios: 4 de julio, acuerdo comercial y el presupuesto europeo
La amenaza de Trump no surge de la nada. El pasado mayo la UE cerró un acuerdo comercial con Estados Unidos que limita los aranceles sobre la mayoría de las exportaciones europeas al 15%, tras meses de negociación y la mediación de la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, en el campo de golf de Trump en Escocia. Pero ese pacto no incluyó los impuestos digitales, y la fecha límite para su implementación es el 4 de julio.
Ahora, el presidente estadounidense mete presión antes de esa fecha, dejando claro que si la UE avanza con el gravamen, el acuerdo comercial –y sus topes arancelarios– saltará por los aires. “El nuevo impuesto reemplazaría cualquier acuerdo comercial negociado previamente”, advirtió en su mensaje.
No es la primera vez que Trump usa los aranceles como herramienta de disuasión. Ya en 2025 abrió investigaciones bajo la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974 contra varios países que estudiaban gravar los servicios digitales. La diferencia ahora es que la UE dispone de un calendario presupuestario apretado y un Parlamento dispuesto a presionar con un veto.
El Reino Unido, fuera de la UE, ya aplica desde 2020 un impuesto del 2% a los servicios digitales sobre los ingresos de motores de búsqueda, redes sociales y mercados en línea. La justificación fue similar: “garantizar que las grandes empresas multinacionales hagan una contribución justa para apoyar los servicios públicos vitales”, según el Gobierno británico. Ese gravamen afecta mayoritariamente a firmas estadounidenses, pero no ha desencadenado una guerra arancelaria con Washington. La diferencia, ahora, es que la UE busca una cifra mucho mayor y en un contexto de amenazas explícitas. El gravamen británico recaudó 360 millones de libras en su primer año, según datos oficiales, pero la factura de las grandes tecnológicas fue muy inferior a lo que ahora se discute en Europa.
📌 En claves: lo que debes saber
- Qué ha pasado: Trump amenaza con aranceles del 100% a los productos europeos si la UE aprueba un impuesto a las grandes tecnológicas.
- Por qué te importa: Las exportaciones españolas a EE UU –desde aceite hasta coches– se encarecerían el doble de golpe, y el presupuesto europeo podría bloquearse.
- A quién afecta: A las tecnológicas estadounidenses (Google, Apple, Meta, Amazon) y, por extensión, a los consumidores y empresas que exportan al mercado americano.
- Hacia dónde vamos: El 4 de julio vence el plazo para el acuerdo de aranceles al 15%. El Parlamento Europeo condiciona el presupuesto a un impuesto digital ambicioso; Bruselas promete responder con firmeza.



