Liam Lawson ha soltado la bomba en el podcast High Performance. El piloto neozelandés, que pasó de Red Bull a Racing Bulls en un abrir y cerrar de ojos, confiesa que tuvo que silenciar absolutamente todo lo que oliera a Fórmula 1 en redes sociales. El motivo: un aluvión de odio que le obligó a borrar las apps del teléfono para no volverse loco.
El infierno de México y el mensaje que lo cambió todo
El detonante fue su choque con Checo Pérez en el GP de México 2024. Tras ese incidente, el móvil de Lawson se convirtió en una pesadilla. “No había visto nada igual. Los mensajes, los comentarios en las publicaciones… La gente decía las cosas más horribles que te puedas imaginar”, ha revelado. Hasta ese punto, ni siquiera tenía las notificaciones de Instagram silenciadas. Fue la gota que colmó el vaso.
Silenciar para sobrevivir: 'No veo nada de F1'
La decisión fue radical. Lawson decidió eliminar las aplicaciones de redes sociales durante el resto de la temporada y, desde entonces, ha silenciado todas las cuentas relacionadas con la F1. “Está completamente silenciado. No veo nada al respecto. Si alguien me dice ‘¿has oído esto?’, no tengo ni idea”, contó. Para él, fue una liberación: “Marcó una gran diferencia”. La presión de los rumores falsos y los ataques constantes le estaba pasando factura.
La toxicidad en la F1 ya no es solo humo: los pilotos también sangran
La confesión de Lawson pone el foco en un problema que lleva años envenenando el paddock. La mayoría de las notificaciones era un ataque directo o un rumor inventado que le hacía dudar hasta de sí mismo. No es un caso aislado: cada vez más pilotos hablan de la necesidad de desconectar para proteger su salud mental. La Fórmula 1, un deporte que factura miles de millones, aún no ha encontrado la manera de blindar a sus protagonistas del lado más oscuro de la viralidad.
Le dijeron las cosas más horribles que te puedas imaginar y decidió borrar las apps. La F1 tiene un problema serio con el odio online.
El chisme en 3 claves (TL;DR)
- El incidente con Checo Pérez en México 2024 desató el infierno. Lawson recibió mensajes y comentarios “horribles” que nunca había visto.
- Silenció todas las cuentas de F1 y eliminó las apps del móvil. Hoy asegura que no ve nada de lo que se dice en redes.
- La salud mental de los pilotos está en juego. La toxicidad online ya no es una anécdota: es un riesgo profesional que la categoría aún no sabe gestionar.

