Google firma con el Pentágono y su propia plantilla se rebela

Más de 600 empleados, muchos de DeepMind, le han mandado una carta a Sundar Pichai pidiendo que frene el acuerdo. Suena al Project Maven de 2018, pero esta vez los principios éticos ya están retocados.

Google ha firmado un contrato clasificado con el Pentágono y, sorpresa, su propia plantilla ha estallado. Más de 600 empleados, muchos del laboratorio estrella DeepMind, le han mandado una carta a Sundar Pichai pidiendo que pare el carro. La cosa pinta a déjà vu, y de los gordos.

El acuerdo, según ha desvelado The Verge, mete a Google en la trastienda de la inteligencia militar estadounidense. No se conocen los detalles porque el contrato es clasificado, valga la redundancia, pero el simple hecho de que existan firmas y sellos del Departamento de Defensa ya basta para encender todas las alarmas internas. Y eso que Google lleva años intentando convencer a su gente de que esta vez es diferente.

Qué se ha firmado exactamente y por qué la plantilla está que muerde

El contrato es con el Department of Defense de Estados Unidos y abarca despliegue de IA en entornos clasificados. Lo que en cristiano significa: modelos de Google trabajando para inteligencia, defensa o ambos a la vez. La compañía no ha soltado prenda sobre el alcance exacto, pero sí ha confirmado en su blog oficial de IA que mantiene su política de uso responsable.

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El detalle que todo el mundo está pasando por alto: una buena parte de los firmantes vienen de DeepMind, el laboratorio de Londres que adquirió Google en 2014 con la promesa explícita de que su tecnología no se usaría para fines militares. Esa promesa lleva años desinflándose, pero el contrato actual es el golpe más visible.

Los empleados argumentan en la carta que el acuerdo viola los principios de IA que la propia compañía publicó en 2018, después del rifirrafe del Project Maven. Aquel proyecto, también con el Pentágono, terminó con miles de empleados firmando otra carta y Google retirándose. Han pasado ocho años. La memoria corporativa es selectiva.

Por qué esto no es un drama cualquiera de Silicon Valley

Google está en una pelea brutal por la supremacía en IA con OpenAI, Anthropic, Meta y la sombra creciente de DeepSeek. Los contratos públicos son flujo de caja, validación institucional y acceso a casos de uso que la competencia no toca. El Pentágono no es solo un cliente: es el cliente que justifica una década de inversión en infraestructura. Microsoft lleva años en esa cama con Azure, Amazon también con AWS, y OpenAI cerró el año pasado su propio acuerdo con defensa. Quedarse fuera ya no era opción para Mountain View.

Pero claro, hay un coste interno. DeepMind no se fundó para esto, y muchos de sus investigadores firmaron en su día contratos con cláusulas éticas explícitas. La fuga de talento es un riesgo real. Ya pasó con OpenAI cuando Anthropic se fundó precisamente como reacción a esas tensiones. Si DeepMind empieza a sangrar gente, Google pierde algo que no se compra con un contrato del Pentágono: la mística del laboratorio puro.

El precedente de Maven y por qué esta vez será distinto

En 2018, la polémica del Project Maven hizo que Google cancelara su colaboración con el Pentágono y publicara unos principios éticos que parecían un escudo. Lo eran, hasta que dejaron de serlo. En 2024 la compañía actualizó esos principios eliminando el compromiso explícito de no desarrollar IA para armas o vigilancia. Fue un cambio quirúrgico, casi notarial, que pasó relativamente desapercibido. Hoy lo entendemos: era el papeleo previo a este contrato.

La diferencia con Maven es que entonces la plantilla ganó. Google se retiró. Hoy la dinámica es otra: la guerra comercial con China en IA, la presión de la administración Trump por contratos rápidos, y la sensación generalizada de que si no lo hace Google, lo hace otro. Los 600 firmantes lo saben. Por eso la carta no exige cancelación inmediata, sino transparencia y consulta. Es una negociación, no un órdago. Caos, pero caos del bueno.

La pregunta de fondo: ¿pueden los empleados frenar algo que ya está firmado? Veremos en las próximas semanas si la presión sube o se diluye. La próxima junta general de Alphabet, prevista para junio, será termómetro.

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Hype-O-Meter

Nivel de hype: 6,5/10. No es un lanzamiento de producto, es un terremoto reputacional. Importa porque dibuja el mapa de quién está dispuesto a qué en la nueva era de la IA — y Google acaba de pintar su raya muy lejos de donde decía estar.

El resumen para vagos (TL;DR)

  • 🎯 ¿Qué ha pasado? Google ha firmado un contrato clasificado de IA con el Pentágono y 600 empleados se han plantado.
  • 🔥 ¿Por qué importa? Es la repetición del drama Maven, pero con DeepMind dentro y los principios éticos ya retocados.
  • 🤔 ¿Nos afecta o es solo un meme? Afecta: marca el rumbo de toda la IA occidental hacia usos militares sin frenos internos.