Energía y conexión: Elena Rose llena La Riviera en Madrid

Desde el principio da la sensación de que es una de las últimas veces que se podrá ver a Elena Rose en un escenario tan pequeño como La Riviera en Madrid. Es cierto que la sala de conciertos es uno de los escenarios más importantes de la capital, pero con varias nominaciones en los Latin Grammy bajo el brazo y los espaldarazos en las últimas semanas de figuras como Alejandro Sanz, Ricardo Arjona o Shakira, la han transformado de uno de los secretos mejor guardados del pop latino a una artista emergente en pleno punto de ebullición.

Pero, realmente, no ha sido un cambio de la noche a la mañana. La artista ha pasado años trabajando para llegar a este momento, pasando de bares pequeños a festivales en Latinoamérica y agotando dos veces la sala anoche en pocas horas; y, aunque problemas con sus vuelos le obligaron a cancelar uno de los dos conciertos, el segundo ha servido para confirmar su espacio en el nuevo momento del pop.

Y es que, desde el inicio del concierto, se hizo evidente que Elena Rose es una de las voces más interesantes del nuevo pop en español. La venezolana toma el escenario como si fuese una veterana del mundo de la música y tiene una conexión con su público mucho mayor a la de la mayoría de sus contemporáneas. Durante la hora y media aproximada que duró el concierto, los presentes bailaron, lloraron y sonrieron con ella, y ella devolvió tanto cariño como fue posible.

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Pero no es solo la energía que transmite, sino cómo usa su voz. Cuando llegó al escenario con el 'Mantra' que abre su más reciente disco, 'Bendito verano', y la pieza de pop de despecho 'Otro Huevón', demostraba tanto la capacidad de transformar el ambiente con su voz como la de construir coros accesibles y pegajosos. Sumado a una espiritualidad presente en la construcción del setlist y la puesta en escena, el concierto la transforma en una figura única.

DEL POP AL R&B DE LA MANO DEL PÚBLICO

Pero si hay algo especial en la posibilidad de ver a una artista como Elena Rose mientras se sigue presentando en salas y no ha dado el salto a las arenas y los estadios, es lo cerca que puede estar el público. Después de las primeras dos canciones, la venezolana se tomó el tiempo de leer los mensajes en las pancartas del público y de saludar a los que se encontraban en las primeras filas. Pero lo cierto es que esta cercanía también le permite generar momentos únicos que, simplemente, no son viables en escenarios de más envergadura.

Está la interpretación de 'Me lo merezco' con una de las presentes en la primera fila, o el invitar a una pareja de chicas a bailar 'Luna de miel' en el escenario, solo para que el momento se transforme en una pedida de mano que ni la propia artista esperaba, o al menos eso es lo que demostraba su reacción.

No es como si todos los grandes momentos del evento dependieran de la forma de actuar del público. La voz de Elena Rose es una de sus mejores herramientas, sobre todo con un montaje tan simple como el que permite La Riviera. Interpretaciones como la de 'Carteras Chinas', 'El Hombre' o la versión en clave rockera de 'Gangsta Angel' sirven como una prueba de concepto para una artista que todavía se siente en crecimiento.

EL MOMENTO DE ELENA ROSE

Lo cierto es que no debería ser una sorpresa que Elena Rose esté creciendo tanto tan rápido. Por mucho tiempo ha sido algo así como la artista favorita de los artistas, un nombre típico que se escuchaba entre compositores y artistas pop como un talento al que hay que prestarle atención.

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Lo cierto es que la despedida del concierto con 'Caracas en el 2000' y 'La de Dios' dejó con ganas de más. Hay canciones clave de su última etapa que se quedaron fuera del setlist, como 'Gyoza' o su más reciente colaboración con Rawayana, 'Naguará'. Además, en un par de momentos, la pista que incluye las voces de los colaboradores que no pudieron acompañarla no sonó demasiado bien, algo que afectó sobre todo a temas como 'Tututu'.

Pero son quejas menores de una artista que parece estar al borde de ser una de las más grandes de su idioma. Además, si entre las principales quejas que se puede tener de un concierto se incluye que no duró lo suficiente, algo está haciendo bien la artista responsable.

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