La última jugada editorial de Juan Carlos I, que lleva por título 'Reconciliación', es un fenómeno de masas indiscutible. Hablamos de una total receptividad dentro y fuera de nuestro país: ya van por la sexta edición y han superado los 130.000 ejemplares vendidos. Una auténtica barbaridad para los tiempos que corren en la industria del libro.
En estas páginas, el emérito ha decidido que ya tocaba dar su versión de las cosas. Ajusta cuentas con su pasado, se sincera sobre su entorno y, básicamente, expresa todo lo que llevaba demasiados años guardándose en silencio. Y no lo ha hecho solo. Para darle forma a este torrente de recuerdos, ha contado con la ayuda y la pluma de su amiga íntima, la escritora e historiadora francesa Laurence Debray.
Precisamente ella ha sido la encargada de romper el silencio mediático hace un par de días. Debray se ha sentado a charlar con el periodista Ricard Ustrell en los micrófonos de 'El matí de Catalunya Ràdio', y no se ha guardado absolutamente nada. Está hilarante con la repercusión de la obra aquí. De hecho, lo admite: "feliz, no sabía lo que se esperaba en España". Y vaya si se esperaba.
El tirón de Juan Carlos I en Francia frente a la polarización mundial

Es muy curioso ver cómo cambia la película dependiendo del lado de la frontera desde el que mires la noticia. Si aquí el debate sobre el exmonarca es un polvorín constante, en Francia la perspectiva que tienen de él es radicalmente distinta. Debray tiene clarísimo por qué las memorias están arrasando en su país y lo vincula, de forma directa, al clima de enorme tensión política global que estamos viviendo.
"Salió en un momento en que la democracia está en peligro en muchos países. Trump, populistas, polarización en muchos países europeos... el rey, para un francés, es el hombre de la democracia", comenta la autora. Para nuestros vecinos, el exjefe de Estado sigue siendo intocable, esa figura histórica clave de la Transición que funcionó como un salvavidas.
Ella, como no podía ser de otra manera, no duda ni un segundo en ponerse la capa de defensora a ultranza de su amigo, Juan Carlos I. Insiste en que el exmonarca sabe perfectamente dónde se equivocó en su vida personal y profesional. Según defiende la francesa, Juan Carlos I "reconoce sus errores. Quiso dar su perspectiva con detalles, para que le entiendan y vean al hombre detrás del rey". Es un intento desesperado por humanizar una figura a la que la historia reciente de nuestro país ha pasado por múltiples cuestionamientos.
Los temidos papeles del 23-F y la tranquilidad absoluta
Pero la actualidad manda hoy y hay un tema que invade todas las redacciones del país desde hace días. A partir de esta semana, el gobierno español pone a disposición pública miles de documentos desclasificados sobre el intento de golpe de Estado del 23-F. La gran pregunta que flota en el ambiente es evidente para todos. ¿Saldrá a la luz alguna bomba oculta que salpique de forma directa a Juan Carlos I?
Debray no parece inmutarse lo más mínimo ante esta posibilidad. Al revés, tira de ironía para quitarle bastante importancia al asunto. "Me sorprende. Es como los Epstein files norteamericanos. Seguro que será interesante. ¿Una bomba? Creo que el rey está muy tranquilo, no está muy preocupado. Veremos qué sacan", responde la escritora. Queda clarísimo que en Abu Dhabi nadie está temblando ni mirando el reloj con ansiedad.
El motivo real por el que se niega a pisar España como un turista

Y hablando de los Emiratos, ¿cómo está realmente el exmonarca de salud y de ánimos? Su biógrafa lo visitó hace muy poco. "En enero, en Abu Dhabi. Bastante animado por su libro. Él tiene una fuerza mental, es como militar, siguiendo lo que pasa en el mundo y en España, a pesar de sus problemas de movilidad. Le cuesta caminar, y eso no se ha resuelto con el tiempo, aunque hace ejercicio todo el día", relata la francesa.
Todo el mundo se pregunta si el emérito va a volver a España de forma definitiva o no. Ella nos baja a la tierra y explica el obstáculo real. "No es nostálgico, pero no se proyecta mucho en el futuro porque no depende de él. Aguanta lo que hay. Por el momento no le dejan volver a Zarzuela o ningún palacio nacional, y él no quiere vivir en un hotel como un turista, y eso complica un poco el regreso". Es una simple cuestión de orgullo y de estatus institucional. Juan Carlos I se niega rotundamente a ser tratado como un visitante de paso en el país que reinó durante décadas.
La nula esperanza con la reina Sofía y los fantasmas del pasado
Si la vuelta a casa pinta mal a corto plazo, la relación con su mujer pinta aún bastante peor. Él la sigue llamando 'Sofi' en la intimidad, pero que nadie espere verla haciendo las maletas con prisa para ir a visitarle. Ustrell le preguntó a Debray si ve factible ese esperado viaje de la emérita.
La respuesta para los que todavía creen en los cuentos de hadas en la tercera edad, no es tan favorable. "No sé. No creo. Trato de no meterme en su vida personal. Sé que se hablan por teléfono, pero no sé si hay algún encuentro previsto. A corto plazo no creo. Han compartido muchísimos momentos difíciles, más que alegres, desde muy jóvenes". Teléfono sí, verse las caras no.
Durante la entrevista se habló de Corinna, por supuesto. También de su hermano pequeño, que falleció accidentalmente cuando ambos eran solo unos niños, y de su relación actual con su hijo Felipe. Y no podemos olvidar sus lazos sentimentales con Cataluña. "Cuando habla de los JJOO (de Barcelona) habla con mucha emoción, todavía hoy. Le brillaban los ojos cuando me habla de los Juegos", confiesa la autora. Laurence Debray tiene su propia y particular teoría sobre por qué en España le hemos dado tanto la espalda al emérito en los últimos años. "Habéis santificado mucho al rey Juan Carlos (en España), entonces, luego, claro... la decepción es enorme", sentencia.

