El Rayo Vallecano se enfrenta a sanciones económicas y deberá pagar el viaje al Real Oviedo

La jornada de fútbol en Madrid este sábado quedó empañada por la imposibilidad de disputar el encuentro previsto entre el Rayo Vallecano y el Real Oviedo. Lo que debía ser una cita deportiva de alto nivel se convirtió en un problema logístico y administrativo cuando el equipo arbitral, tras inspeccionar el terreno de juego, determinó que la integridad física de los futbolistas corría peligro. El nuevo césped, instalado apenas veinticuatro horas antes del inicio, no presentaba el asentamiento necesario ni la capacidad de drenaje suficiente para soportar la competición profesional.

​Ante estos hechos, LALIGA ha decidido actuar de oficio mediante la apertura de un expediente sancionador. La organización considera que se ha producido una falta de previsión en el mantenimiento de las instalaciones locales, una situación que afecta directamente a la imagen de la competición. Aunque los responsables del club madrileño intentaron agilizar las obras para llegar a tiempo, el resultado final ha sido calificado como una negligencia que tendrá un impacto directo en la economía de la entidad franjirroja.

Multas económicas y compensación de gastos del Rayo Vallecano al Real Oviedo

​A pesar de los intentos del Real Oviedo por solicitar la victoria administrativa en los despachos, el reglamento actual prioriza la disputa del encuentro en una nueva fecha siempre que no se demuestre una mala fe manifiesta. Sin embargo, esto no exime al Rayo Vallecano de afrontar importantes sanciones económicas. Las normas de la competición establecen multas severas para aquellos clubes que no mantengan sus recintos en las condiciones técnicas exigidas, especialmente cuando la suspensión genera un perjuicio directo a terceros.

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​Además de la sanción administrativa, el club que preside Raúl Martín Presa tendrá que hacerse cargo de todos los gastos de desplazamiento generados por la expedición asturiana. Esto incluye el transporte, el alojamiento y la manutención de la plantilla y el personal técnico del conjunto ovetense. El malestar en la directiva del Oviedo es palpable, ya que consideran que el traslado de su afición y de sus profesionales se podría haber evitado con una comunicación más transparente sobre el estado real de las obras en el estadio de Vallecas.

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Los bukaneros protestan a las puertas del Estadio de Vallecas, contra la suspensión del partido entre el Rayo Vallecano y el Real Oviedo Fuente: Agencias

La ruptura entre la directiva y la afición tras el silencio oficial

​El incidente del césped no es un hecho aislado, sino que se suma a una serie de reclamaciones que tanto los jugadores como el cuerpo técnico del Rayo Vallecano han venido realizando durante los últimos meses. La plantilla ya había solicitado públicamente unas condiciones de trabajo acordes a la categoría, subrayando que las deficiencias en las infraestructuras lastran su rendimiento deportivo. La suspensión del choque contra el Oviedo ha sido el detonante final para que la masa social del club estallara en protestas.

​Mientras el estadio permanecía cerrado, cientos de aficionados se concentraron en las inmediaciones para exigir explicaciones y pedir cambios en la gestión de la entidad. El silencio del presidente durante las horas críticas ha agravado la situación, dejando en manos de futuros comunicados la explicación oficial sobre la devolución del importe de las entradas. Según fuentes cercanas al club, la defensa se centrará en factores meteorológicos y en la coincidencia de las obras con eventos locales como la San Silvestre, aunque es poco probable que estos argumentos eviten la sanción de LALIGA.

​Ahora, ambas instituciones deben trabajar para encontrar un hueco en un calendario ya saturado. El desenlace de este conflicto definirá no solo cuándo se jugarán los puntos, sino también cómo afrontará el Rayo Vallecano la necesaria modernización de sus instalaciones para evitar que un suceso similar se repita en el futuro.

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