Microplásticos en microburbujas: la alerta de salud por los químicos que ingerimos al beber agua

Un nuevo estudio alerta de que el simple contacto del agua con el plástico da lugar a microplásticos que llegan a las microburbujas de este líquido y que pueden llegar a tener efectos severos sobre la salud humana, estando asociados a daños cerebrales y cardiovasculares.

Los microplásticos son un gran problema para la salud, ya que pueden causar inflamación, estrés oxidativo y daño celular, además de tener riesgos potenciales para órganos vitales como el corazón, el cerebro, los pulmones o el sistema digestivo. Ahora, el problema llega por su presencia en forma de microburbujas.

Es por este motivo que los expertos en salud han alertado sobre los químicos que ingerimos al beber agua, un gesto aparentemente inofensivo que, sin embargo, puede acabar por provocar problemas en la salud humana. Lo más preocupante es que lo hace de forma silenciosa, de ahí que sea importante adoptar medidas para evitarlo.

LAS MICROBURBUJAS Y LOS MICROPLÁSTICOS

La presencia de microplásticos en forma de microburbujas evidencia la exposición continua a sustancias químicas potencialmente tóxicas al beber agua
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Las microburbujas del agua del grifo que vertemos en un vaso de plástico o que acumulamos en una botella de plástico tienen mucho más peligro para la salud de lo que podríamos esperar. Esto se debe a que son lo suficientemente fuertes como para crear pequeñas abrasiones en la capa interna del material por efecto de la erosión hídrica.

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De esta manera, y de una forma silenciosa, aumentan la amenaza de microplásticos y nanoplásticos para la salud de los seres humanos. Así lo ha podido afirmar un equipo de investigadores liderado por el Centro AMBER y el Trinity College Dublin, en Irlanda.

En un estudio publicado en la revista Science Advances, se habla de un mecanismo a través del cual las microburbujas que están presentes en el agua logran erosionar las superficies plásticas, haciendo que se liberen microplásticos y nanoplásticos al medio acuático.

Lo más preocupante para los expertos es que se relaciona con riesgos cardiovasculares y neurodegenerativos. Todo tiene que ver con unas pequeñas abolladuras en plásticos de vasos o botellas que terminan por fragmentarse en partículas invisibles para el ojo humano.

EL GRAN PELIGRO PARA LA SALUD DE LOS MICROPLÁSTICOS

Investigaciones advierten que los microplásticos y sus aditivos químicos en el agua podrían afectar a órganos y sistemas clave del organismo
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Después de que se hayan encontrado microplásticos en semen y óvulos, siendo una amenaza para la fertilidad, los científicos han encontrado que las microburbujas se pueden adherir y desplazar sobre la superficie de plástico, generando en ese momento fuerzas de tensión y erosión. Con ello se desprenden microplásticos y nanoplásticos sin necesidad de energía externa intensa.

Cada vez que el agua entra en contacto con el plástico presente en botellas, vasos desechables o envases, existe un riesgo potencial de que se generen continuamente partículas dañinas. Esto es preocupante, ya que existen millones de partículas plásticas en la cadena alimentaria.

Esto implica que las personas podemos ingerir miles de microplásticos y nanoplásticos cada año a través del agua embotellada, pero también de otros alimentos. El principal problema es que supone un gran riesgo para la salud como consecuencia de la acumulación de plástico en placas carotídeas y en tejidos cerebrales.

Estas acumulaciones están vinculadas con un mayor riesgo de sufrir problemas cardiovasculares y enfermedades neurodegenerativas. Este nuevo estudio alerta de que la generación de microplásticos y nanoplásticos no solo llega de la degradación a largo plazo de los macroplásticos, sino como consecuencia de la erosión en los recipientes.

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LOS MICROPLÁSTICOS PUEDEN PROVOCAR ENFERMEDADES

Microplásticos y microburbujas revelan un problema oculto en el agua que bebemos, con posibles riesgos para la salud a largo plazo
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Sabemos que el agua del grifo contiene microplásticos y químicos, pero ahora también que el contacto con el agua hace que las burbujas se formen sobre el plástico y haya erosión, aunque es algo inevitable. Mientras siga habiendo plástico en el entorno, seguirá generándose contaminación invisible, tal y como confirman los científicos.

Los autores del estudio también hablan de estructuras en forma de anillo y un proceso de fragmentación que da lugar a las micropartículas y nanopartículas, siendo estas unas escalas que facilitan que estas partículas puedan entrar en tejidos y órganos de nuestro cuerpo.

Una vez alcanzada esta conclusión, se pueden explicar los hallazgos de fragmentos plásticos en arterias y en el cerebro. No obstante, los propios investigadores indican que son necesarios más estudios para poder conocer si hay enfermedades específicas que se originen como consecuencia directa de la exposición a microplásticos y nanoplásticos.

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