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Así ha cambiado el cine de temática gay durante las últimas décadas

Ni siquiera hace 20 años desde que la homosexualidad se legalizó en Estados Unidos. Las relaciones consentidas entre personas del mismo sexo no fueron legales hasta el 26 de junio de 2003. No obstante, en este lapso de tiempo extraordinariamente corto la conquista de los derechos humanos del colectivo ha experimentado una evolución sin precedentes. No tenemos más que recurrir a Internet y visitar páginas y blogs especializados en la cultura LGBT como The Stonewall para comprobar cuánto ha cambiado la percepción de la sociedad.

A lo largo de apenas dos décadas se ha vivido una revolución a nivel global y una mayor concienciación social. La mayoría de ciudadanos desean contribuir a la creación de un espacio de seguridad y dignidad para un colectivo que, a lo largo de la historia, ha sido oprimido a nivel cultural, legislativo e institucional.

Sin duda, una de las conquistas más importantes ha sido la visibilización de unas realidades que convencionalmente fueron prácticamente desconocidas y prejuzgadas. El desarrollo de la tecnología y la globalización generada por el avance imparable de los medios de comunicación masivos, ha ido facilitando la transmisión de un relato desoído, desconocido e invisibilizado.

El cine de temática gay ha ido ganando más presencia con el paso del tiempo. La evolución de sus narrativas ha madurado, liberándose de clichés y de arquetipos. Los personajes homosexuales han pasado de encarnar la figura del villano y del mal para, poco a poco, a través de un proceso de naturalización, posicionarse en un espectro más neutral y humanizado. Algunos de los títulos que han contribuido a alimentar la conciencia social han sido Philadelphia, Prayers for Bobby, The sum of us o Brokeback Mountain. Todos ellos, dramas que ponen de relieve la compleja situación que las personas homosexuales han sufrido como consecuencia de la homofobia y la discriminación.

No obstante, poco a poco, ese espectro especialmente propenso al drama y a la tragedia, ha ido evolucionando hacia terrenos más relajados. Hoy, las tramas están protagonizadas en mayor medida por personajes menos desdichados y que tienen la oportunidad de cerrar sus historias personales con finales felices. Love, Simon fue la primera película de alto presupuesto que proporcionó un final feliz a un protagonista gay. Desde entonces, podemos decir que el cine ha entendido la necesidad de integrar estas realidades en tramas optimistas y esperanzadoras.

Además, esto también se ha reflejado muy bien en la manifestación pública de las estrellas del cine y los artistas de cualquier rama. Personalidades de la talla de Matt Bomer, Matt Dallas, Harry Styles, Colton Haynes o Neil Patrick Harris se han convertido en símbolos globales que han sobrepasado el ámbito de la ficción y se atreven a relatar su experiencia detrás de los focos y las presiones a las que han estado sujetos para ocultar sus inclinaciones. En este sentido, la reivindicación ha traspasado la gran pantalla para adquirir una dimensión real con relatos sobre profesionales reconocidos que no tienen miedo a compartir su vida privada y a poner en cuestión los prejuicios heredados del Hollywood clásico.

Por supuesto, la revolución de Internet también tiene ha jugado un papel protagónico en este desarrollo. La democratización de la información ha permitido también escuchar las necesidades de un público bastante ausente en el paradigma clásico. Sólo en Youtube, es posible encontrar cortometrajes de temática gay (muchos de ellos de estética amateur) que acumulan millones de visualizaciones.

En pleno mes del Orgullo del año 2022, aún existe un importante camino por recorrer. Especialmente, en países que aún criminalizan las relaciones amorosas entre personas del mismo sexo. No obstante, el apoyo de gigantes del entretenimiento como Universal, Disney o Netflix ha hecho que el discurso por los derechos humanos llegue más lejos y que cada vez sean más las personas que empatizan con la necesidad de cambio. La bandera arcoíris ondea con fuerza pero aún no ha logrado llegar a ciertas regiones más grises y aisladas como, por ejemplo, Rusia (donde existe una ley que prohíbe la difusión de contenidos de ficción con personajes LGBT) o, por supuesto, Oriente Medio.

Sin embargo, es innegable que las consignas de un movimiento que busca la igualdad, cada vez son más escuchadas, más tenidas en cuenta no sólo en el panorama cultural, sino también en el político y el social. A pesar de que aún siguen quedando reductos radicales que tratan de censurar el movimiento LGBT, la igualdad está mucho más cerca y, buena parte del recorrido ha sido hecho durante unas pocas décadas.

El cine, el arte y la literatura constituyen una vía de enriquecimiento que se ha visto multiplicada gracias a la democratización de la información y la accesibilidad que han proporcionado los avances tecnológicos en materia de comunicación. No obstante, aún quedan pasos por dar en esta lucha que hunde sus raíces en un pasado lejano pero que sigue latente en muchas dimensiones de la sociedad.