La Fundació Bofill ha propuesto una nueva fórmula de financiación de los centros escolares que tenga en cuenta sus necesidades derivadas del nivel de complejidad y la vulnerabilidad de sus alumnos, y reclama mantener los 570 millones de euros de los fondos extraordinarios por la Covid-19, destinándolos a los centros más necesitados, usando dicho sistema.
El director de la entidad, Ismael Palacín, ha presentado este jueves en un acto un informe que apuesta por pasar a un modelo de financiación "por fórmula de equidad" que concentre el esfuerzo económico en los centros que tienen más alumnado social y educativamente vulnerable para que reciban más recursos docentes, profesionales, materiales y formativos, y garantizar así las oportunidades educativas.
Actualmente, según el informe de la Fundación, elaborado por Miquel Àngel Alegre y Marcel Pagès, Catalunya tiene un sistema de financiación lineal, por el que los recursos que reciben los centros tienen poco en cuenta su complejidad social y territorial y se centran más en su tamaño: "Poco equitativo y puramente compensatorio", en palabras de Palacín.
La entidad ha diseñado tres escenarios económicos: uno conservador, en el que se redistribuyen los recursos actuales (y, por tanto, hay centros que salen perdiendo); uno 'de garantías' en el que se amplía el presupuesto un 15% --643 millones de euros más-- y se redistribuye de forma que ningún centro pierda, ha asegurado; y uno de 'gratuidad real' tomando como base el coste de la plaza escolar calculado por el Síndic de Greuges, en el que se aumenta el gasto un 38%, unos 1.622 millones.
Así, en el escenario 'de garantías', una financiación por fórmula permitiría que un centro público de primaria de máxima complejidad en Catalunya pase de recibir, de media, 5.246 euros anuales por alumno a 6.860, y uno de ESO, de 6.618 a 9.093 euros.
RECURSOS ECONÓMICOS
Del aumento de recursos del 15% que prevé dicho escenario, "una buena parte ya están allí", según la entidad, gracias a la inversión extraordinaria de 576 millones de euros de respuesta a la pandemia, algo que hace falta "consolidar" y redistribuir de forma más equitativa aplicando dicha fórmula, ha concluido la Fundació Bofill.
Palacín ha añadido que un momento de expansión presupuestaria como el actual es "óptimo" para que el crecimiento acompañe este tipo de modelos, de forma que el dinero siga a las necesidades de los alumnos y no al contrario.
Sumando los fondos extraordinarios y el presupuesto anunciado por el Govern, Alegre ha calculado que es "perfectamente plausible" aplicar su fórmula sin que ningún centro pierda recursos, y se pasaría a una inversión educativa sobre el PIB de un 3,9%, todavía menor a la que prevé la Ley educativa catalana; y el escenario de 'gratuidad real' supondría el 4,3%.
MODELO CON REFERENTES INTERNACIONALES
El informe argumenta que, actualmente, los 800 euros de más por alumno y año que reciben los centros públicos con alumnado vulnerable, en comparación con los que no tienen complejidad, son "insuficientes para garantizar las necesidades educativas de ese alumnado".
El texto apunta que países como Finlandia, Suecia, Países Bajos, Reino Unido y Canadá y la "gran mayoría de sistemas educativos de la OCDE" disponen de una financiación por fórmula donde se incluyen factores como la complejidad social y educativa del centro y su entorno para sobredotar de recursos los centros más desfavorecidos.




