Muertos de envidia: descartes del Real Madrid y Barça que ahora son campeones en el Atlético

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El Atlético obró la hazaña y se proclamó campeón de Liga el pasado sábado consiguiendo la victoria ante el Valladolid que le validaba el título hiciera lo que hiciera el Real Madrid. Aunque le costó trabajo (empezaron perdiendo a los 20 minutos), los rojiblancos nunca descansaron para cumplirlo. Un esfuerzo titánico de todos los futbolistas que terminó con Ángel Correa y Luis Suárez como los héroes del partido para llevarse el triunfo final.

Con todo, Luis Suárez volvió a ser decisivo para hacerse con el juego, al se le vio como una pieza indiscutible de este Atlético de Madrid. El uruguayo, ya un Atlético puro como el que más, cambió el rumbo desde el Barça como descarte de los azulgrana y hoy es campeón; campeón rojiblanco. Pero no es el único: Marcos Llorente hizo lo propio tras dejar el Real Madrid... los repasamos.

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Luis Suárez y Marcos Llorente, 33 goles para hacer al Atlético campeón

Entre Luis Suárez y Marcos Llorente sumaron 33 goles para hacer del Atlético un equipo campeón, campeón de Liga: 21 del uruguayo y 12 del español. Podríamos quedarnos en este registro goleador como un dato que explica porqué el Atlético de Madrid terminó primero.

Pero no es el único argumento. Lo que aporta esta pareja es más que goles. Trabajo a destajo, carácter, presión, recuperación de balones, intensidad, agresividad, verticalidad, profundidad… Un amplísimo registro de cualidades físicas y eficacia en la definición y en sus acciones que han elevado las prestaciones del equipo de Simeone.

En el caso de Marcos Llorente, sobran las palabras. Y es que Marcos hizo las maletas en el verano de 2019 al no encontrar su sitio en el Real Madrid. Los blancos (y principalmente Zidane) no lo veían con la elástica merengue en ninguna circunstancia. El madrileño, canterano madridista, cansado de continuas suplencias, buscó destino y el club blanco terminó vendiéndolo al Atlético de Madrid por 45 millones de euros. Una salida que generó ciertas heridas en la afición madridista, no sólo por dejar escapar a un diamante en bruto sino también por hacerlo para reforzar al equipo rival. Pero qué bien terminó.

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