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Pixabay

Una mujer canadiense compró en un rastrillo vecinal un sillón por unos 25 dólares, poco más de 20 euros. En esos momentos, no sabía que estaba adquiriendo una fortuna.

Cuando lo llevó a su casa encontró un reloj Rolex perdido dentro de uno de sus cojines. En un principio pensó que pertenecía a su padre, pero este sorprendido le dijo: “Por supuesto que no es mío, sabes que no tengo ningún Rolex”, tal y como contaron a  ‘Business Insider’.

La familia acudió a una joyería cercana a su domicilio donde les informaron de que se trataba de ‘Rolex Daytona 6241 Paul Newman’ una pieza de coleccionista, considerada el reloj más caro del mundo después de que una pieza similar fuese subastada en 2017 por 17 millones de dólares.

Rolex autentificó del reloj, no obstante, rebajó la cantidad a 250.000 dólares.

Solo existe 3.000 relojes de semejantes características.