"No depende de ustedes elegir por mí o juzgarme": Marta Luisa de Noruega y la razón por la que nunca será reina

La princesa es mayor que su hermano Haakon, pero la Constitución determinó quién debía ocupar el trono

La posición de Marta Luisa de Noruega dentro de la Familia Real siempre ha estado marcada por una circunstancia que puede resultar llamativa: es la hija mayor del fallecido rey Harald V, pero no fue ella quien quedó situada como heredera de la Corona. El trono pasó a su hermano menor, Haakon VIII, debido a las normas sucesorias que estaban vigentes cuando ambos nacieron.

El nuevo monarca ya ha asumido las responsabilidades de la Corona y ha escogido para su reinado el mismo lema que utilizaron su padre, su abuelo y su bisabuelo: “Todo por Noruega”. Mientras el primer ministro Jonas Gahr Støre expresaba que el país permanecía “unido en el dolor y la gratitud”, la sucesión dejó nuevamente en primer plano las particularidades de la monarquía noruega.

El caso de Marta Luisa de Noruega tiene además otro elemento que ha condicionado su relación con la institución. En los últimos años, la princesa ha protagonizado distintas controversias relacionadas con sus actividades privadas y su vínculo con Durek Verrett, un hombre que se presenta como chamán. En 2022 decidió abandonar sus funciones oficiales para concentrarse en su vida privada, aunque conservó su título.

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Marta Luisa de Noruega quedó fuera de la sucesión por una antigua norma

Marta Luisa de Noruega quedó fuera de la sucesión por una antigua norma
Marta Luisa de Noruega quedó fuera de la sucesión por una antigua norma - Agencias

Para entender por qué Marta Luisa de Noruega no ocupa el primer puesto en la línea sucesoria hay que remontarse a su nacimiento. La princesa nació en 1971, en un momento en el que la normativa noruega establecía preferencia para los hombres. Esto significaba que un hijo varón tenía prioridad sobre una hermana mayor a la hora de acceder al trono.

Por esa razón, el nacimiento de Haakon determinó que fuera él quien quedara por delante de Marta Luisa de Noruega, pese a ser menor que ella. La situación cambió posteriormente cuando Noruega reformó su Constitución en 1990 y reconoció la igualdad entre hombres y mujeres en materia de sucesión.

Sin embargo, aquella modificación no tuvo efectos retroactivos. La reforma permitió cambiar las reglas para las generaciones posteriores, pero no alteró la posición que ya ocupaba Haakon. De este modo, Marta Luisa de Noruega no recuperó el lugar que habría tenido si la nueva legislación hubiera estado vigente cuando nació.

La modificación sí tuvo consecuencias para la siguiente generación. Ingrid Alexandra, hija de Haakon, ocupa actualmente un puesto destacado en la sucesión y podría convertirse en la primera mujer en ejercer como jefa de Estado de Noruega desde el siglo XV. La diferencia entre ambos casos se encuentra precisamente en las normas que estaban vigentes en el momento del nacimiento.

La decisión de Marta Luisa de Noruega de abandonar sus funciones

La situación de Marta Luisa de Noruega dentro de la institución también se ha transformado por sus propias decisiones. En 2022 comunicó que dejaba sus obligaciones oficiales para dedicarse a sus actividades privadas. Su intención era separar de una manera más clara su papel como miembro de la familia real de los proyectos que desarrolla fuera de la Corona.

La princesa mantiene su título, pero dejó de representar oficialmente a la institución. Su actividad privada ha estado vinculada, entre otras cuestiones, a la medicina alternativa y a determinadas prácticas espirituales que desarrolla junto a Durek Verrett. El marido de Marta Luisa de Noruega ha provocado numerosas críticas por algunas de sus afirmaciones y por la promoción de prácticas que carecen de respaldo científico. Entre las declaraciones que han generado mayor controversia se encuentra la afirmación de que el cáncer es una elección.

La relación entre ambos tampoco ha estado exenta de polémica desde sus comienzos. En junio de 2022 anunciaron su compromiso, aunque la princesa ya había hecho pública la relación años antes. En 2019 publicó en Instagram un mensaje dirigido precisamente a quienes pudieran cuestionar su decisión: “Para aquellos que sienten la necesidad de criticar: conténganse. No depende de ustedes elegir por mí o juzgarme. Shaman Durek simplemente es un hombre con el que amo pasar mi tiempo y que me llena”.

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Marta Luisa de Noruega y su faceta de “clarividente”

Las actividades relacionadas con la espiritualidad no comenzaron con su relación con Durek Verrett. Marta Luisa de Noruega ya había generado atención en su país por sus afirmaciones sobre determinadas capacidades y por proyectos vinculados a este ámbito.

La princesa llegó a crear una escuela cuyo objetivo era ayudar a las personas a “ponerse en contacto con sus ángeles”. También ha sido cuestionada por la utilización de su título real en actividades privadas y por la posible ventaja que esa condición podía proporcionarle frente a otras personas que desarrollaban proyectos similares.

En 2013, durante una entrevista concedida al diario español ABC, Marta Luisa de Noruega afirmó que era “clarividente”. En aquella conversación explicó qué entendía por esa capacidad: “No puedo ver el futuro, pero sí puedo percibir la energía en la gente”. La princesa también habló entonces sobre su evolución personal y aseguró que había conseguido superar parte de las inseguridades que había experimentado anteriormente. “Llegué a ese cambio cuando conocí a mi ángel guardián, con el que hablo a diario”, le dijo a ABC.

En la misma entrevista aseguró que había pasado de ser una “chica insegura, con pánico escénico, a una mujer segura de sí misma”. Estas declaraciones contribuyeron a consolidar la imagen pública de Marta Luisa de Noruega vinculada a la espiritualidad y a las prácticas alternativas.

Durek Verrett, el marido que también genera controversia

La relación de Marta Luisa de Noruega con Durek Verrett ha tenido un peso importante en las críticas que ha recibido la princesa durante los últimos años. Verrett es un afroestadounidense que se define como un “chamán de sexta generación” y que ha realizado distintas afirmaciones sobre sus supuestas capacidades.

Entre ellas se encuentra su afirmación de haber regresado de la muerte y la de haber anticipado los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos dos años antes de que ocurrieran. En Noruega, sus declaraciones han provocado una fuerte reacción.

Verrett también ha asegurado que las críticas hacia él tienen relación con su color de piel y ha afirmado que “nunca había sufrido tanto racismo” como cuando llegó a Noruega. Además, se ha comparado con Albert Einstein y Thomas Edison, a quienes definió como “genios” e “incomprendidos”. En su propia página web se presenta como un “visionario de la ‘Era del Ahora’” que “desmitifica la espiritualidad”. También sostiene que su trabajo ha tenido influencia en actrices como Gwyneth Paltrow y Nina Dobrev.

La controversia alcanzó incluso al ámbito político. La ex primera ministra noruega Erna Solberg calificó algunas de sus opiniones como “muy extraños” y “no basados en hechos”, además de señalar que sus planteamientos fomentaban teorías de la conspiración.

La distancia de la princesa con la Corona

El progresivo alejamiento de Marta Luisa de Noruega de las actividades oficiales no puede atribuirse únicamente a su matrimonio. La princesa llevaba décadas generando debate por sus iniciativas relacionadas con tratamientos alternativos y espiritualidad, así como por la manera en que combinaba su condición de miembro de la familia real con sus proyectos personales.

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Antes de su relación con Durek Verrett, Marta Luisa de Noruega estuvo casada con el escritor y artista noruego Ari Behn. La pareja contrajo matrimonio en 2002 y tuvo tres hijas antes de divorciarse en 2017. Behn, que sufría depresión, murió por suicidio el día de Navidad de 2019.

El respaldo social a Marta Luisa de Noruega como representante de la familia real también ha sido cuestionado. Una encuesta publicada en septiembre de 2022 mostró que únicamente el 13% de los noruegos consideraba que la princesa era adecuada para representar oficialmente a la institución. Un biógrafo real explicó entonces la percepción existente en torno a la princesa: “Creo que, más que de la princesa como persona, se trata más bien del fenómeno ocultista con el que se la ha asociado”.

Así, aunque Marta Luisa de Noruega sea la primogénita de Harald V, la sucesión al trono quedó determinada por las normas que existían cuando nació. La reforma constitucional de 1990 cambió las reglas para las generaciones posteriores, pero no modificó el orden establecido entre los hijos de Harald. Por eso Haakon mantuvo su condición de heredero y posteriormente accedió a la Corona, mientras Marta Luisa de Noruega quedó fuera de la línea directa hacia el trono.