2500 afectados en una semana: el pico de la oleada y quién está cayendo
El pico de la oleada no se mide por los mensajes enviados —se cuentan por millones— sino por quienes acaban dejando sus datos en la página clonada. Los 4.500 afectados contabilizados en una sola semana marcan el tramo más alto de esta campaña y llegan después de meses de avisos encadenados: la DGT alertó en febrero, INCIBE volvió a catalogar la amenaza el 28 de septiembre con importancia alta y los envíos no han dejado de crecer. La comparación con el año anterior da la escala: las denuncias se han multiplicado en torno a un 300% respecto a 2025, según datos preliminares policiales, con la presión concentrada en Madrid, Cataluña y Andalucía. La investigación Operation Road Trap de Bitdefender, que siguió la campaña entre diciembre de 2025 y abril de este año, contabilizó más de 79.000 SMS fraudulentos, 31.900 URL maliciosas y 40 campañas activas en doce países.
Quien cae ya no responde al perfil del conductor despistado ni al del jubilado sin costumbre digital. La Guardia Civil advierte de que incluso personas jóvenes, habituadas a detectar bulos, están picando, y de que muchos receptores ni siquiera tienen coche o carnet: el mensaje llega igual y basta con que el gancho sea verosímil. Dos factores explican esa ampliación del objetivo. Los importes reclamados son deliberadamente pequeños —20, 50, 70 euros—, una cifra que no invita a desconfiar, y el remitente falsificado se cuela dentro del mismo hilo en el que el usuario ya tiene avisos legítimos de la administración. El daño se mide en cargos concretos: un vecino de La Bañeza creyó pagar 20 euros y le sustrajeron 900 en un centro comercial de Torrevieja; a un socio de Facua Córdoba, de 77 años, le hicieron catorce cargos hasta sumar 930 euros, y un juzgado condenó a ING a devolvérselos. Como buena parte de las víctimas no denuncia, los 4.500 son un suelo y no un techo.
