3Las cinco señales que delatan el SMS falso de la DGT
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La primera señal, y la que por sí sola desmonta el engaño, es el canal: la Dirección General de Tráfico no notifica sanciones por SMS ni por correo electrónico. Las multas llegan por correo postal, por la Dirección Electrónica Vial (DEV) —previa alta voluntaria del conductor— o por el Tablón Edictal Único. Cualquier mensaje de texto que anuncie una infracción es, por definición, falso. La segunda pista es la prisa: los mensajes hablan de 24 o 48 horas, de que la sanción pasará de 100 a 200 euros y de que alcanzará los 400 si no se abona de inmediato. Esa cuenta atrás no existe en el procedimiento real, donde lo que cabe es una reducción del 50% por pronto pago, no un recargo exprés. El objetivo es que la víctima decida en segundos y no compruebe nada; de ahí que los avisos de INCIBE y la OCU insistan en la urgencia como el rasgo más reconocible del fraude.
El tercer indicio es el enlace: aunque la dirección incluya las siglas DGT, el dominio no es el oficial (sede.dgt.gob.es), sino variantes como dgt-pagos.com, multas-dgt.xyz o dgt-gestion.info. El cuarto es el remitente: los delincuentes falsifican el identificador (SMS spoofing) y el mensaje puede aparecer como «DGT» o colarse en el mismo hilo donde ya hay avisos legítimos, lo que desactiva la desconfianza inicial. El quinto es el contenido: el texto es genérico, sin matrícula, sin número de expediente y sin datos del titular, porque se envía de forma masiva. La trampa se cierra en la web clonada, que pide número de tarjeta, fecha de caducidad y CVV, a veces junto a un código de verificación que nunca llega. Ante la mínima duda, no hay que pulsar nada: la consulta se hace en la app miDGT o en dgt.es.
