Portugalete licita el diseño de viviendas protegidas y alojamientos sostenibles

El contrato de servicios sale por 470.000 euros y exige metodología BIM y criterios de edificación ambientalmente sostenible. Las ofertas se presentan hasta el 16 de noviembre de 2026 a las 10:00 horas.

Portugalete tendrá unas 32 viviendas protegidas y 11 alojamientos dotacionales más: el Gobierno Vasco ya ha licitado el diseño. El plazo para presentar ofertas termina el 16 de noviembre de 2026 a las 10:00 horas.

¿Qué se licita en Portugalete y con qué presupuesto?

El contrato lo impulsa el Departamento de Vivienda y Agenda Urbana del Gobierno Vasco. Y no, no es la obra: es la redacción del proyecto básico y de ejecución, más la dirección facultativa de la promoción. Es decir, se paga el trabajo de quien dibuja y dirige los edificios, no el de quien los construye.

El presupuesto de ese contrato de servicios es de 470.000 euros. Con ese encargo se levantarán aproximadamente 32 viviendas de protección oficial y 11 alojamientos dotacionales, una figura de alojamiento de titularidad pública pensada para estancias temporales. La actuación se reparte entre las parcelas SZR-1 y EAD-1 del área SUNC-1.

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Conviene retener un matiz antes de hacerse ilusiones con la cifra: las cifras de viviendas y alojamientos son aproximadas. El pliego prima la calidad arquitectónica y funcional frente al número exacto de unidades que acaben saliendo.

Cómo serán los edificios: dos bloques separados y calificación energética A

La aclaración publicada el 30 de octubre dejó cerrado el esquema. Serán dos edificios independientes, con accesos y núcleos de comunicación diferenciados, unidos por un sótano común que resuelve el acceso de vehículos en un único punto.

El pliego no se queda en la planta. Exige principios de arquitectura bioclimática, ecodiseño, y economía circular, con mirada al impacto de todo el ciclo de vida del edificio. La envolvente térmica y la propia implantación deben servir para rebajar la demanda de energía desde el primer día.

En vivienda pública, el diseño energético no es un adorno: bien resuelto, se nota cada mes en la factura de quien la habita.

La exigencia energética es alta: calificación A en consumo, emisiones y demanda de calefacción. Sobre el papel, eso significa un edificio que gasta poco y contamina menos, algo que en promoción pública se traduce después en recibos más llevaderos para quien viva allí.

La ventilación será de doble flujo con recuperación de calor y control mediante sondas de CO₂ o humedad relativa. Parte de la calefacción y del agua caliente sanitaria saldrá de renovables, y cada vivienda o alojamiento tendrá regulación independiente.

Por qu

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