El Museo del Prado propone mirar 29 de sus pinturas con ojos de ingeniero: hay puentes, puertos y molinos escondidos en ellas. El itinerario, titulado La ingeniería en el Prado: un puente entre el arte y la técnica, recorre la colección permanente y podrá visitarse hasta el 21 de febrero de 2027.
Detrás de la propuesta está la colaboración entre el museo y la Fundación Fhecor. La comisaría corresponde a Francisco Javier Fernández, por parte de la fundación, y a Javier León, del Prado. El Greco, Goya y Rafael comparten un recorrido que no añade ni una sola obra nueva: todo lo que hay que ver ya estaba colgado en las salas.
La idea es sencilla y poderosa a la vez. '¿Qué quiso el artista? ¿Por qué lo puso ahí?', se pregunta Fernández al referirse a esas construcciones que aparecen en segundo plano y que casi nadie registra al pasar. Ese es el motor de todo el itinerario.
Qué vas a ver en el itinerario de La ingeniería en el Prado
El recorrido reúne 29 pinturas de la colección permanente y podrá visitarse hasta el 21 de febrero de 2027, según los datos del museo. Hay nombres mayores y hay paisajistas menos célebres: de El Greco a Goya, de Rafael a Antonio Joli, de Mariano Ramón Sánchez a Genaro Pérez Villaamil. La propuesta se despliega dentro de las salas del museo, sin sede paralela ni montaje aparte.
Puentes protagonistas y detalles que exigen paciencia
Todo se ordena en tres bloques que funcionan como tres maneras de mirar. En el primero, la ingeniería es el asunto principal del cuadro; en el segundo, las infraestructuras actúan como escenario de la escena; en el tercero, aparecen como pequeños detalles en los fondos. La clasificación no es caprichosa: explica cómo cambió la manera de representar el mundo construido.
Mariano Ramón Sánchez firma dos de las obras más elocuentes del recorrido: El puente de Molins de Rey y El puente de Martorell. Aquí la infraestructura ocupa el centro del lienzo, y eso permite leer su configuración, su escala y su relación con el paisaje que la rodea.
Mirar un cuadro buscando un puente es mirarlo dos veces: primero la pintura, después la historia que la sostiene.
En otras obras el hallazgo exige paciencia. Sucede en El tránsito de la Virgen, de Andrea Mantegna, y en La pradera de San Isidro, de Francisco de Goya, donde las construcciones sitúan la escena sin robar protagonismo. No son el asunto del cuadro, pero sin ellas el espacio no se entiende igual.

La nómina de escondites sorprende. En el retrato de Luis XIV pintado por Rigaud, y en la copia de la Mona Lisa salida del taller de Leonardo da Vinci, esas infraestructuras forman parte del paisaje y amplían la lectura. Conviene detenerse: la copia de la Mona Lisa esconde un paisaje construido.
El bloque dedicado al puerto de Nápoles es otro de los puntos fuertes. Las vistas muestran la dársena, las fortificaciones y otras construcciones portuarias de la época en que Carlos de Borbón dejó sus reinos de Nápoles y Sicilia para convertirse en Carlos III de España. El puerto de Nápoles aparece tal y como era en el siglo XVIII.
Javier León ha reivindicado la dimensión divulgativa de la propuesta: 'Acercar al ciudadano la construcción de las cosas es uno de los objetivos que recoge la muestra'. El itinerario se completa con actividades divulgativas, entre ellas dos conferencias el próximo 16 de diciembre centradas en los puentes y en la historia de la ingeniería.
Cuando el cuadro funciona como acta notarial
Aquí está, a mi juicio, la parte más valiosa del recorrido. Algunas pinturas documentan construcciones, transformaciones urbanas, desastres y reconstrucciones con una precisión que hoy llamaríamos técnica. En la Vista de Zaragoza, de Juan Bautista Martínez del Mazo, el puente de piedra se convierte en testimonio de una infraestructura y de las alteraciones que sufrió con el tiempo. Las pinturas documentan lo que ya no existe.
El Díptico con 42 vistas monumentales de ciudades españolas, de Genaro Pérez Villaamil, conserva la representación del artificio de Juanelo Turriano, una máquina de la que solo perviven testimonios parciales: descripciones, planos, dibujos y alguna que otra imagen. Sin esos cuadros, la memoria de la ingeniería sería bastante más corta.
Ese es el motivo por el que la propuesta funciona tan bien para un público amplio: no exige saber de ingeniería ni de pintura, solo aceptar que un cuadro puede leerse por capas. Madrid tiene hasta el 21 de febrero de 2027 para recorrerlo y, de paso, volver a mirar obras que creía tener vistas.
Cómo y cuándo visitar el itinerario
El recorrido se integra en la visita a la colección permanente del Museo Nacional del Prado, en Madrid, y puede hacerse por libre siguiendo las obras señaladas dentro de las salas. Para horarios, entradas y posibles cambios de última hora conviene consultar la web oficial del Museo del Prado antes de la visita.
Quedan casi cuatro meses por delante para acercarse con calma. Merece el viaje.
Ficha técnica
- Título: La ingeniería en el Prado: un puente entre el arte y la técnica
- Autor o autora: Obras de El Greco, Goya, Rafael, Mantegna, Mariano Ramón Sánchez, Genaro Pérez Villaamil y otros
- Qué puedes ver: 29 pinturas de la colección permanente con puentes, puertos, molinos y otras infraestructuras
- Recinto y ciudad: Museo Nacional del Prado, Madrid



