Los 30 snacks altos en proteínas del supermercado para picar en el trabajo sin ganar peso

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Skyr, yogur griego natural, requesón y cottage: la proteína más barata del lineal

Deliciosa ensalada de queso cottage cubierta con hierbas, especias y cebollino para una comida saludable.

En el lineal de refrigerados hay pocas cosas que den tanta proteína por euro. El queso fresco cottage semidesnatado de Hacendado cuesta 1,35 € el envase de 200 g (6,75 €/kg) y declara 14 g de proteína por 100 g, de modo que la tarrina entera son 28 g: sale a menos de cinco céntimos el gramo. El skyr de marca blanca se mueve en cifras parecidas, con 10-11 g por 100 g, 62 kcal y unos 0,2 g de grasa, y en formato grande el gramo de proteína ronda también los cuatro o cinco céntimos. Un yogur griego natural de los de verdad aporta 8-10 g, mientras que un yogur convencional se queda en 3,5-5 g: la mitad o un tercio. La cuenta cambia al bajar al formato individual, porque un yogur proteico de 160 g con 12 g por 100 g a 1,34 € sale a unos siete céntimos el gramo de proteína, entre un 40% y un 50% más caro que comprar la tarrina y servirse uno mismo.

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Para picar en la oficina, la ventaja es logística: no se cocina, no huele, no mancha y aguanta varios días en la nevera. Los 200 g de cottage son 204 kcal y 28 g de proteína; una tarrina de 150 g de skyr, unas 93 kcal y 16,5 g. La caseína, mayoritaria en el cottage y el requesón, se digiere despacio y sostiene la saciedad varias horas, y todos admiten tanto fruta como un uso salado con pan integral o crudités. El punto flojo es la etiqueta: el requesón mezcla de marca blanca baja a 8,7 g de proteína y sube a 11,6 g de grasa y 139 kcal, y el cottage carga 0,8 g de sal por 100 g, más que el yogur y el skyr. Conviene comparar el envase, no el nombre del producto, y dejar los toppings calóricos para cuando toque sumar calorías.