De millonario en el Real Madrid a la ruina: Roberto Carlos, Drenthe y otros futbolistas en apuros económicos tras su retirada

El fútbol de élite mueve cifras que, vistas desde fuera, parecen garantizar una vida tranquila a quien llega a la primera fila. Un futbolista de primer nivel en equipos como Real Madrid o Barça puede acumular más de cien millones de euros entre sueldos, primas y contratos publicitarios a lo largo de su carrera. La distancia entre ese dinero y el patrimonio que sobrevive al último partido es, sin embargo, enorme en bastantes casos: inversiones fallidas, disputas familiares, divorcios, multas y, sobre todo, entornos que gestionan mal —o directamente dilapidan— lo ganado.

La lista que te dejamos a continuación reúne a futbolistas que pasaron por el Real Madrid y cuyas dificultades económicas posteriores están documentadas: quiebras declaradas por los tribunales, embargos de propiedades, liquidaciones tras un divorcio y reconocimientos públicos de haber perdido casi todo. No es un censo ni un juicio sobre nadie: algunas cifras salen de declaraciones de los propios protagonistas y otras de resoluciones judiciales o informaciones periodísticas, y no siempre coinciden entre sí.

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Iván Zamorano: el embargo de su Ciudad Deportiva

Iván Zamorano
Foto de Caio Cezar en Pexels

Su Ciudad Deportiva —12 hectáreas repartidas entre Las Condes, La Reina y Providencia, sobre terrenos cedidos en comodato por esos tres municipios— fue el proyecto al que Iván Zamorano ató su patrimonio al dejar el fútbol. Inaugurada en 2002 y dotada de canchas, piscina, gimnasio y pistas de tenis, la instalación se empinó por unos 15 millones de dólares, y el propio exdelantero cifró en más de 6.200 millones de pesos su aportación inicial. La crisis estalló en septiembre de 2014: el Banco de Crédito e Inversiones lo demandó por 1.600 millones de pesos, y a esa reclamación se sumaron las del Itaú (300 millones) y el Santander (301 millones) contra sus sociedades Del Inca y Santa Alicia.

El resultado fue el embargo de bienes personales: la casa donde vivía, otro inmueble en un barrio acomodado de Santiago, un coche, una bodega, plazas de aparcamiento y cuentas bancarias, según recogieron medios chilenos. Para frenar la sangría vendió propiedades en Vitacura y Las Condes, tres oficinas, 43 estacionamientos y 14 cavas, y renegoció la deuda con el respaldo de socios como Laurence Golborne o Gabriel Ruiz-Tagle. En 2017 el recinto estuvo al borde del cierre y hacia 2020-2021 la gestión pasó a la Universidad San Sebastián, que asumió un agujero cercano a los 2.800 millones de pesos. Años después, la Justicia seguía dirimiendo demandas derivadas de aquella quiebra.