Dennis Rodman desayunaba vodka y estrellaba la botella contra la pared: Corea del Norte le ha cerrado la puerta.
Una botella de vodka para desayunar, sin croissant
La historia la suelta Alejandro Cao de Benós, el representante español del régimen norcoreano en el extranjero, en el podcast Línea de Cal. El periodista David Sánchez le pregunta si Pyongyang sigue trabajando con el ex jugador de los Chicago Bulls y la respuesta no deja margen: 'No, el tío se pasó'.
El relato lo desarrolla el propio Cao de Benós: 'El hombre se zampaba una botella de vodka para desayunar. Ni un croissant ni nada, el tío solo quería vodka, vodka y vodka, y eso no lo aguantan en Corea, que son muy recatados y educados'. Y el cierre es el que se ha llevado todas las reproducciones: la botella acababa estrellada contra la pared, no en la mesa.
Rodman, The Worm para la NBA, es una de las figuras más inclasificables que ha dado el baloncesto. Escudero de Michael Jordan en la segunda trilogía de anillos de los Chicago Bulls, fuera de la pista ha sido siempre un personaje sin guion. Sus visitas al país asiático son una de esas extravagancias que solo le podían pasar a él, y pocos deportistas tienen una agenda paralela como la suya.
Del cumpleaños cantado a Kim Jong-Un a la puerta cerrada
El momento más recordado de esos viajes es el día que le cantó 'Feliz cumpleaños' al líder norcoreano en un partido de exhibición con ex jugadores de la NBA. Sobre la cancha andaban nombres como Vin Baker, Kenny Anderson y Cliff Robinson. El clip dio la vuelta al mundo y hoy se relee con otra cara.
Porque el vínculo no era casual. Kim Jong-Un creció como devoto seguidor de Michael Jordan y de aquellos Bulls de los noventa, y codearse con uno de los tipos que le pasaba el balón fue, según este relato, un sueño cumplido. La amistad con el estadounidense era una de sus vitrinas favoritas.
El deporte ha servido de puente diplomático muchas veces, pero pocas con un invitado capaz de reventar el manual de protocolo en el desayuno.
A partir de aquí, la puerta está cerrada. Según el relato de Cao de Benós, el régimen dejó de contar con él porque el comportamiento se salió de todos los límites de la casa. En un país donde la liturgia y las formas lo son todo, un desayuno a base de vodka y cristales rotos es exactamente lo contrario de lo que se espera de un invitado.
En redes el clip ha vuelto a circular como si fuera nuevo, y con él la misma pregunta de siempre: qué hacía una leyenda de la NBA sentada en la misma grada que el régimen. Hace años que Rodman es el ejemplo perfecto de que el deporte puede meter la cabeza donde no la mete nadie, y también de lo incómodo que resulta cuando la puerta se cierra desde dentro.
Qué dice esto de la diplomacia más rara del deporte
El caso Rodman no es único, pero sí el más extremo. El deporte lleva décadas funcionando como puerta de atrás de la diplomacia: giras de exhibición, citas olímpicas con abrazos incómodos, y estrellas que se convierten en embajadores sin cartera. Casi siempre esas operaciones se sostienen mientras el personaje aguanta el papel, y cuando el personaje se sale del guion no queda nada que negociar.
Ahí está la lectura que más incomoda: un régimen dispuesto a tolerar durante años la presencia de una estrella estadounidense ha decidido que el personaje ya no compensa. En la era del clip infinito, la anécdota del vodka vale más que cualquier foto sonriente. Rodman seguirá siendo noticia cada vez que alguien cuente una historia nueva de sus viajes. Ahí está el negocio.
El chisme en 3 claves (TL;DR)
- 👀 Qué ha pasado: Cao de Benós revela en un podcast que Rodman desayunaba vodka y estrellaba la botella contra la pared en Corea del Norte.
- 🔥 Por qué arde: Pyongyang habría cerrado la puerta a una de las leyendas más excéntricas de la NBA tras años de visitas.
- 📲 Lo que viene: Cada nueva historia de sus viajes vuelve a circular en redes, y el ex jugador no parece quedarse sin material.

