No es solo enviar un WhatsApp: la acción cotidiana al volante que concentró el 47% de las denuncias en la última campaña

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Cómo te pillan: agentes en moto, furgonetas camufladas y drones

Two military police officers on camouflage motorcycles in front of a crowd

La primera línea de vigilancia no se anuncia. La DGT y la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil operan con alrededor de 60 furgonetas camufladas —sin rotular, en blanco, azul o negro y muchas con matrícula PGC, correspondiente al Parque de la Guardia Civil— que ruedan como cualquier vehículo comercial. Su baza es la altura del habitáculo: dos agentes uniformados observan desde ellas el interior de los turismos que circulan al lado o por delante y detectan si el conductor sujeta el teléfono o viaja sin cinturón. A esa flota se suman al menos 34 motos sin distintivos, con una treintena más en camino, que hasta ahora se limitaban a avisar a otras patrullas y que ya pueden denunciar directamente; algunas llevan instalado un radar Velolaser.

Desde el aire, el dispositivo se completa con drones, helicópteros Pegasus y cámaras. Los 39 drones de la Unidad de Medios Aéreos vuelan a un máximo de 120 metros de altura, alcanzan los 80 km/h y se despliegan en tramos de alta siniestralidad o con mucha presencia de usuarios vulnerables; cada misión requiere un piloto y un operador de cámara, y 23 de los aparatos tramitan la denuncia de forma automática. A ellos se añaden las cámaras fijas de las vías —245 en la campaña de octubre de 2025— para constatar el uso del móvil. En aquella semana se controlaron 404.258 vehículos y se impusieron 8.088 denuncias, de las que el 47,4 % tuvo relación con el teléfono. Sujetarlo con la mano cuesta 200 euros y seis puntos.