No es solo enviar un WhatsApp: la acción cotidiana al volante que concentró el 47% de las denuncias en la última campaña

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Cuánto cuesta de verdad: 200 euros y seis puntos de carné

a person holding a bunch of money in their hand

La cifra que la DGT repite en cada campaña es engañosamente modesta: 200 euros. Es la cuantía fijada para la infracción grave de usar sujetando con la mano un dispositivo de telefonía móvil mientras se conduce, tipificada en el artículo 76.g de la Ley de Tráfico y Seguridad Vial. Quien paga en los 20 días naturales siguientes a la notificación se acoge al régimen de pronto pago y abona la mitad, 100 euros, aunque hacerlo implica aceptar los hechos y cerrar la vía de las alegaciones. No siempre fue así: antes de la reforma que entró en vigor en marzo de 2022, esa misma conducta se saldaba con 3 puntos menos de carné; desde entonces la detracción es de 6, la máxima prevista. La sanción también alcanza a quien manipula manualmente el navegador o el móvil aunque vaya en un soporte, con 200 euros y 3 puntos.

Los 200 euros, sin embargo, son solo la parte visible. El verdadero coste son los seis puntos, que en un permiso general suponen la mitad del saldo inicial de 12 y, en el caso de los conductores noveles, un mordisco aún mayor. A partir de ahí, la cuenta puede seguir creciendo: sumar infracciones hasta agotar el crédito abre la puerta a un curso de reeducación vial o, directamente, a quedarse sin carné. Y la frontera es más fina de lo que parece, porque la DGT entiende que se sigue conduciendo en un semáforo en rojo o en un atasco, de modo que leer un mensaje en una retención cuesta exactamente lo mismo. Solo estacionar el vehículo —no una parada breve— pone al conductor a salvo de la denuncia.