3Setas, castañas y hojas: los planes que explican el lleno de otoño
El otoño ha convertido la recolección de setas en uno de los principales reclamos turísticos de la Sierra de Madrid, y buena parte de las plazas rurales para estos días se reserva pensando en ello. Las Jornadas Micológicas de la Sierra de Guadarrama, impulsadas por la Central de Reservas de la comarca, programan de octubre a diciembre senderismo guiado, talleres de identificación y cocina con especies como el boletus edulis o la macrolepiota en municipios como Guadarrama, Cercedilla, Becerril de la Sierra, Miraflores o Los Molinos. A ello se suman los enclaves clásicos de la recolecta —Alameda del Valle, los puertos de Canencia, Cotos y la Fuenfría, el valle del Lozoya o el Monte Abantos—, donde aparecen níscalos, setas de cardo, perrechicos y senderuelas. La actividad tiene reglas: en zonas no reguladas el límite es de 3 kilos por persona y día, y en Miraflores, Lozoya o Rascafría hace falta licencia municipal.
A las setas se añade el tirón del color de los bosques. El Hayedo de Montejo, el único de la Comunidad de Madrid y uno de los más meridionales de Europa, con 250 hectáreas y reconocido como Patrimonio Natural de la Humanidad por la Unesco en 2017, es el gran imán otoñal de la Sierra del Rincón: recibe unas 25.000 visitas al año y su aforo es tan limitado que las entradas gratuitas —con reserva obligatoria— se agotan en minutos, hasta el punto de que desde noviembre parte de los pases se reparten por sorteo. La castaña redondea el paisaje, con puestos y castañadas tradicionales en los pueblos serranos. El resultado se mide en reservas: los alojamientos rurales de la Comunidad de Madrid alcanzaron el 50% de ocupación para el fin de semana del 31 de octubre al 2 de noviembre, por encima de la media nacional, según Escapadarural.
