Los trucos infalibles de Vinted y Wallapop para vender ropa de segunda mano y sacar un dinero extra

No basta con poner muchos productos o buenos precios: a veces los pequeños detalles hacen que te compren a ti en Wallapop o Vinted, y no a otro.

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Añade las medidas en la descripción y declara cualquier desperfecto

No todo lo que vendes en Wallapop o Vinted tributa
Fuente: Agencias

Las tallas de las etiquetas engañan: una S de Zara no se ajusta como la de Mango y un 38 puede sentar como un 36 según la marca. La primera causa de disputas en Vinted no es un defecto oculto, sino una prenda que no talla como esperaba el comprador. Por eso, incluir en la descripción el ancho de pecho, el largo total o el tiro en centímetros vale oro: el interesado compara con ropa que ya tiene, decide antes de pagar y desaparecen las preguntas del tipo "¿cómo talla?". Las medidas también son tu escudo si alguien abre un litigio. La política de devoluciones de Wallapop excluye las reclamaciones por discrepancias de medidas cuando la talla recibida coincide con la anunciada, y en Vinted una foto de la cinta métrica sobre la prenda pesa más que la palabra del comprador. Basta un metro flexible de costurera, que cuesta entre dos y cinco euros, una superficie dura y medio minuto.

Declarar los desperfectos no espanta compradores: los filtra. Quien paga sabiendo que hay un hilado suelto o una mancha no abrirá luego una reclamación; un defecto oculto que aflora al abrir el paquete se convierte en devolución, valoración negativa y tiempo perdido. Las plataformas lo tienen escrito: en las normas de Vinted, una prenda dañada que no se detalló en la descripción ni en las fotos se considera "significativamente distinta a lo anunciado" y admite devolución; la OCU aconseja ser honesto precisamente para evitar compradores decepcionados que reclamen el reembolso. En Wallapop, el comprador dispone de 48 horas tras la entrega para abrir una disputa, así que conviene fotografiar el defecto de cerca e indicar su tamaño, y si dudas entre dos estados, elegir el peor. Un desperfecto declarado es un punto de negociación para rebajar algo el precio; uno descubierto, un reembolso. La transparencia no resta valor: resta sorpresas y, con ellas, devoluciones.