El truco de Carmiña para una tortilla de patatas jugosa: remueve de los bordes al centro

El secreto de la abuela gallega para que el huevo cuaje sin secarse es moverlo desde los bordes hacia el centro. Así se reparte el calor y la tortilla queda cremosa por dentro.

Reconócelo, a ti también se te ha quedado más de una tortilla seca por miedo a dejarla cruda. La abuela gallega Carmiña ha contado su truco en el TikTok de su nieta Olaia y es de esos que duelen por lo obvios: remover de los bordes hacia el centro para que quede jugosa y cuajada.

Qué hace Carmiña para que la tortilla no se seque

Carmiña no prepara una tortilla normal. Su receta lleva 21 huevos y dos kilos y medio de patatas, una auténtica barbaridad. La buena noticia es que el método se puede aplicar a una versión casera con seis huevos y unos 700 gramos de patata, como sugieren en Directo al Paladar, o a la regla clásica de Karlos Arguiñano: seis huevos, tres patatas y una cebolla.

Al principio no hay ningún misterio. Pela y pica las patatas, fríelas en abundante aceite y escúrrelas. Luego bate los huevos, añade las patatas fritas y mézclalo todo bien. En su caso, Carmiña no echa cebolla, aunque eso ya va por barrios. El vídeo, recogido por Trendencias, se ha hecho viral por lo sencillo del gesto.

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El giro llega cuando vierte la mezcla en la sartén con un poco de aceite. Ahí empieza a remover con una cuchara de madera, siempre desde los bordes hacia el centro. Lo hace hasta que el huevo empieza a cuajar. Después baja el fuego y espera a que los bordes se despeguen de la sartén antes de darle la vuelta.

El truco del movimiento: por qué funciona mejor de lo que parece

Hay quien dice que la tortilla no se remueve, y lo entiendo. Yo también he defendido la versión quieta más de una vez, pero cuando haces una tortilla del tamaño de la de Carmiña, moverla no es opcional. Lo que consigue es repartir el calor de forma uniforme.

Si dejas la mezcla quieta, el calor se concentra en la capa que toca la sartén y el resto tarda más en cuajar. Al remover desde fuera hacia dentro, el huevo se va haciendo de forma más pareja. Resultado: cuajada por fuera, cremosa por dentro y sin esa textura de suela de zapato.

Remover de fuera hacia dentro no es postureo de abuela, es la forma más tonta de repartir el calor sin destrozar la tortilla.

Después del primer cuajado, Carmiña deja de remover y el otro detalle importante es no tener prisa: baja el fuego y espera a que la tortilla se termine despacio por el otro lado. Así se mantiene jugosa sin quedar cruda.

Merece la pena copiar a la abuela (aunque no hagas una tortilla gigante)

He probado el truco en casa con una tortilla de seis huevos y funciona igual. No necesitas 21 huevos para notar la diferencia, porque el movimiento de fuera hacia dentro imita lo que hace el calor en una tortilla pequeña, solo que con más control.

Un apunte más si la haces con cebolla: póchala antes de mezclarla con el huevo. Si la añades cruda, suelta agua y te puede quedar una tortilla babosa. Carmiña no la usa, pero para gustos, colores.

Si eres de los que quieren la tortilla muy cuajada, puedes alargar el último paso un par de minutos. Si te gusta poco hecha, retírala antes de que el centro termine de asentarse. No hay ciencia exacta, hay gustos, y en la tortilla de patatas eso se respeta.

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💡 El truco del almendruco

Tiempo total: unos 35 minutos. Nivel de dificultad: fácil. Un consejo extra: usa una cuchara de madera para remover y no rayar la sartén.